12 de febrero de 2017
12.02.2017
Investigación

"Tras el crimen de Patrascu se cambió el protocolo de violencia de género"

Uno de los dos guardias civiles investigados por no atender a la mujer asesinada en Pollença declara ante la jueza que ahora solo debe entrevistarse con la víctima quien recoja la denuncia - Ambos sostienen que ofrecieron a Patrascu la opción de denunciar

12.02.2017 | 10:46
La mujer asesinada, Lucía Patrascu.
Uno de los dos guardias civiles investigados por no atender ni proteger a Lucía Patrascu, la mujer de 47 años asesinada por su marido en el Port de Pollença el pasado 29 de mayo de 2016, ha declarado ante la jueza de Inca que instruye el caso que "a raíz de este suceso se ha modificado el protocolo de violencia de género" en el Instituto Armado. El agente, que compareció hace varios días en el juzgado en calidad de investigado, explicó que el principal cambio consiste en que solo debe entrevistarse con la víctima quien se encargue de recoger toda la denuncia. Según su versión, no les han indicado por qué se ha modificado el protocolo, pero entienden que el cambio se debe a raíz de estos hechos. El guardia, además, precisó que los protocolos vienen dictados de Madrid y que lo habrá firmado "algún general", a nivel nacional.

Los dos agentes investigados por omisión del deber de perseguir delitos ya han declarado en el juzgado de Inca. Ambos se entrevistaron con Lucía Patrascu la madrugada del pasado 29 de mayo cuando esta acudió al cuartel de la Guardia Civil del Port de Pollença con la intención de denunciar a su marido y explicar que tenía miedo de él, si bien concluyeron que se trataba de un caso civil, de divorcio. La víctima, de origen rumano, se marchó sin denunciar ni obtener protección y cuatro horas después murió acuchillada por su pareja.

En sus declaraciones judiciales, los dos guardias civiles han coincidido en que ofrecieron a Patrascu la posibilidad de denunciar, pese a que se trataba de un tema civil. El brigada al frente del cuartel destacó que la mujer le dijo que su marido no le había pegado ni la había amenazado. Luego, con el guardia de puertas (el otro investigado) comprobaron en la base de datos que el hombre no tenía antecedentes ni tampoco le constaba una orden de alejamiento. Acto seguido, según su versión, le comunicaron a la ciudadana "que podía interponer una denuncia, pero que era un tema civil" y que ellos no podían echar a nadie del piso, ya que ella quería que su marido abandonara el domicilio de alquiler en el que residían.

El brigada se marchó a su oficina y no supo lo que contestó la señora, que se quedó con el otro agente, hasta que minutos después regresó al cuarto de puertas y entonces su compañero le dijo que la mujer se había marchado tras manifestar que no quería interponer denuncia. Según apuntó, el otro agente era el encargado de recoger la denuncia y en un primer momento pensó que Patrascu iba a interponerla porque se quedó hablando con el guardia. Según recordó, cuatro horas más tarde, se enteró de que esta señora había fallecido porque la había matado su esposo.

El brigada hizo hincapié ante la magistrada que con los datos que la víctima le había facilitado esa madrugada, él no pudo hacer "nada, porque no era un tema de violencia de género".

Mientras, el guardia de puertas reconoció que ese día se quedó dormido y llegó a su puesto de trabajo entre las seis y media y las siete menos cuarto de la mañana, cuando su hora de entrada eran las seis. Al llegar al cuartel, se encontró con la mujer sentada en una fila de asientos y dos compañeros le informaron de que tenía una violencia de género.


Niega ser agredida

El agente se cambió y atendió a Patrascu minutos antes de las siete de la mañana. Según su versión, ella le indicó que no traía un parte de lesiones y también le negó haber sido agredida. Tras conversar con ella, la mujer le explicó que llevaba una temporada muy mala con su marido, que estaba en proceso de divorcio, y discutían mucho. Además, le negó que él la hubiera intentado agredir o la hubiera insultado. Según declaró, ella le contó que discutían por tonterías.

Poco después, apareció el brigada y también la atendió. Según el guardia, Patrascu les indicó que tenía un piso alquilado a su nombre y ella pretendía que su marido abandonara esa casa. En ese momento le dijeron que por meras discusiones y a quién se debía atribuir la vivienda "era más un tema civil y no penal", pero que si quería "para su tranquilidad" lo que podían hacer era tomarle declaración a ella y a su hijo si había sido testigo de las discusiones y entonces ella no les dijo nada a esta propuesta y "se fue sin más del cuartel".

El guardia negó que otros compañeros que atendieron primero a la mujer le advirtieran de que se trataba de un caso grave y de que ella tenía miedo de su esposo. Según su versión, si estos hubieran detectado esa gravedad ellos tendrían que haber iniciado las diligencias y no haber esperado a que él se incorporara. El agente insistió en que no vieron esa gravedad y por eso no empezaron las diligencias de violencia de género. Según manifestó, el brigada y él realizaron una valoración del caso y no observaron gravedad o que tuviera relevancia penal. Por ello, él no reflejó por escrito la incidencia de que Patrascu había acudido al cuartel, ya que su superior ya lo sabía.

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