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El traficante de drogas que se sentía impune

Nadie ha puesto nunca en duda que Pablo Campos Maya es un individuo muy listo, que en un momento determinado de su carrera como traficante de drogas se sentía incluso impune, porque la Policía no lograba demostrar que se estaba dedicando a este negocio ilegal. Creía que si nunca tocaba la droga (utilizaba a sus personas de confianza) y evitaba las conversaciones telefónicas que podrían comprometerle, era imposible que pudieran vincularle con la venta de drogas en La Soledat. Sin embargo, se equivocaba. Su persecución se convirtió para la Policía en una especie de obsesión para terminar con el histórico traficante de drogas. Y de hecho, el objetivo se cumplió. Para demostrar el poder que había amasado, Pablo Campos contrató al famoso abogado Emilio Rodríguez Menéndez. Aún se recuerda en la Audiencia de Palma los espectáculos que llegó a montar en los juicios para defender a ´El Pablo´. Era difícil distinguir quién era más delincuente, el cliente o el abogado. Pero Rodríguez Menéndez logró humillar en más de una ocasión a los policías que investigaron este caso. Parecía que esta humillación era suficiente para contentar a ´El Pablo´. Fue una satisfacción temporal, porque las sentencias de los jueces de la Audiencia fueron tan duras que pronto pasó de la alegría a la preocupación. Cuando estuvo preso, Pablo Campos nunca dejó de controlar su negocio. Y nunca llegó a aclararse el misterio por el que logró de una forma tan rápida su salida de prisión, cuando aún no había cumplido el periodo mínimo. En 1997 aprovechó un permiso para fugarse con su mujer. Se creía que estaba escondido en Marruecos, pero al final se le localizó en Málaga. Su fuga se prolongó durante casi cinco años. Hace tiempo que salió de la cárcel, pero la operación desarrollada ayer demuestra que jamás ha abandonado el negocio de las drogas, con el que ha llegado a amasar una incalculable fortuna.

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