27 de noviembre de 2014
27.11.2014
Reportaje

"Jürgen siempre venía acompañado por sus perros"

Este vecino alemán de ses Salines, de 64 años, residía en una caravana en una finca apartada, donde hacía vida de ermitaño. Cuando un amigo se interesó por su paradero, su cadáver ya había sido devorado por sus dos pitbulls y un can había muerto

26.11.2014 | 22:59
Parcela junto a la depuradora municipal de ses Salines donde fue hallada la víctima.
La reciente muerte de su mujer había sumido a Jürgen Gerlach, de 64 años, en una profunda depresión. En los últimos 20 días, nadie le había visto por ses Salines. Un amigo se interesó por él y decidió acercarse el lunes a su caravana. El visitante se topó con una escena macabra nada más abrir la puerta. Su cadáver había sido devorado por su dos pitbulls y el cuerpo inerte de uno de los canes yacía junto a él. La autopsia determinó que había fallecido por causas naturales.

"Era muy normal verle acercarse en su coche con los dos perros en la parte trasera", apuntó ayer la dueña de un bar de ses Salines. En las últimas semanas, Jürgen estaba mucho más taciturno. "Hacía poco que había muerto su esposa. Se le veía muy deprimido", indicó.

Los servicios sociales municipales del Ayuntamiento de ses Salines se habían puesto en contacto con este residente alemán por última vez hace unos 20 días. Jürgen hizo caso omiso al ofrecimiento y prefirió refugiarse en su autocaravana.

Jürgen se solía acercar al centro del pueblo montando en bicicleta o en coche si transportaba a sus dos canes. Cada vez era más frecuente verle sumido en estado de embriaguez.

Vehículo en el que se encerró la víctima con sus animales antes de morir. L. M.

"No era una persona de muchas palabras. Sonreía y se iba", precisó una vecina de ses Salines. Su aspecto enjuto y su barba blanca era lo que más llamaba la atención en este pueblo del Llevant.

Sin embargo, las trágicas circunstancias en las que fue encontrado su cadáver, devorado parcialmente por sus perros, había hecho a muchos vecinos de ses Salines preguntarse quién era Jürgen Gerlach e interesarse por él. Pese a estas circunstancias, muchos de los residentes en esta pequeña localidad no conseguían identificarle.

La ausencia de noticias de Jürgen hizo que la preocupación de un allegado fuese en aumento. Hasta el punto de que en la tarde del pasado lunes decidió visitar la apartada finca donde el vecino alemán tenía su autocaravana. Cuando abrió la puerta del vehículo, el testigo vio la desoladora escena y un perro, el único superviviente, por completo fuera de sí.

A continuación, agentes de la Policía Local de ses Salines se desplazaron hasta la parcela, situada a escasos metros de la depuradora municipal. "No había forma de hacerse cargo del animal, y hubo que avisar a los especialistas", puntualizaron fuentes policiales.

Interior de la caravana donde permaneció Jürgen con sus dos perros. L.M.

Al tratarse de una de las razas de perros potencialmente peligrosos, expertos de Natura Parc se desplazaron hasta el lugar y adoptaron las correspondientes medidas de seguridad. La situación de estrés del animal –encerrado en un habitáculo de reducidas dimensiones, junto al cadáver de su amo y del otro can, con hambre y sed– provocó que los técnicos tuvieran que extremar las precauciones para evitar ser mordidos. Finalmente, los especialistas le inmovilizaron haciendo uso del lazo.

Deshidratado

El perro fue trasladado a las dependencias de Natura Parc en Santa Eugénia. El pitbull presenta síntomas evidentes de desnutrición y deshidratación. Fue tratado para recuperarlo.

Acto seguido, agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil se desplazaron hasta el lugar y se hicieron cargo de la investigación del óbito de Jürgen Gerlach. Los efectivos del Instituto Armado no encontraron en la víctima indicios de una muerte violenta. Las mordeduras que presentaba el cuerpo eran aparentemente post mortem. La autopsia practicada al cuerpo confirmó que el fallecimiento de este residente alemán en ses Salines se debió a causas naturales.

La autocaravana donde apareció el cadáver de Jürgen estaba ayer abierta de par en par. Pese a ello, el vehículo desprendía un fuerte hedor por la putrefacción del cadáver. A escasos metros, en el suelo, estaban los guantes usados por los investigadores.

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