Un maltratador había agredido y violado a su expareja en los últimos años en Maó. Al saber que le estaban buscando, se disponía a abandonar Menorca con destino a Barcelona. La Policía Nacional le detuvo en el mismo aeropuerto cuando trataba de huir con documentación falsa.

La Policía era sabedora de las intenciones de este maltratador de escapar de la acción de la justicia. Por este motivo, los investigadores intensificaron las pesquisas a partir del pasado mes de junio para tratar de dar cuanto antes con su paradero.

La vida de su expareja la había convertido este sujeto en un auténtico calvario en los últimos años. Las palizas y las agresiones sexuales se habían sucedido. De hecho, la víctima alertó a la Policía ante la posibilidad de que su expareja se hubiera dispuesto a abandonar la isla para evitar ser detenido.

La Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía estableció como prioritaria la localización de este individuo. Los agentes establecieron un dispositivo especial para tratar de detenerlo.

A pesar de todas estas medidas, a finales del pasado mes de agosto volvió a las andadas. Este maltratador propinó a su expareja una brutal paliza. Le causó a la mujer una serie de lesiones de las que tuvo que ser atendida en el hospital Mateu Orfila de Maó.

A partir de este instante, los investigadores de la Comisaría de Maó extremaron más aún las medidas de vigilancia para tratar de atrapar al escurridizo maltratador e impedir que pudiera volver a agredir a su expareja.

Medidas de protección

Los agentes temieron, incluso, que este individuo pudiera intentar acabar con la vida de la que había sido su pareja. Así, reforzaron la protección de la víctima para evitar que se pudiera volver a acercar y causarle algún tipo de lesión.

La búsqueda del maltratador se había convertido en una auténtica obsesión. La Policía estableció un remedo de operación cerrojo para evitar a toda costa que el sospechoso pudiera abandonar la isla.

El aeropuerto de Maó y los principales puertos de la isla fueron escrupulosamente vigilados por numerosos agentes para evitar que el delincuente pudiera huir.

Este férreo dispositivo y las múltiples pesquisas practicadas no tardaron en dar sus frutos. A la mañana siguiente de perpetrar la última agresión a su expareja, los agentes localizaron a un sujeto en el aeropuerto de Maó cuyas características físicas coincidían con las del delincuente.

Los policías se percataron de que este individuo pretendía embarcar con destino a Barcelona utilizando documentación falsa. No logró su propósito. Fue detenido por los delitos de violencia de género, quebrantamiento de condena y agresión sexual. El juez ordenó su ingreso en prisión.