26 de junio de 2014
26.06.2014

Una riña que acabó en condena

El hombre asesinado fue condenado a una multa hace dos años por amenazar de muerte con un cuchillo a un joven que había agredido e insultado a su hija cerca del bar

26.06.2014 | 06:50
Exterior del restaurante de Porto Cristo donde el pasado martes se produjo el crimen.
La mayoría de vecinos de Porto Cristo definen a Ángel Abad, el hombre de 61 años asesinado a tiros dentro de su restaurante el pasado martes por la mañana, como una persona seria, reservada, tranquila y educada. La Policía ha recabado si la víctima tenía algún enemigo o si existían conflictos anteriores. Hace dos años, el fallecido fue condenado a una multa por un juzgado de lo penal de Palma por salir en defensa de su hija y amenazar de muerte con un cuchillo a un joven que acababa de agredirla e insultarla. La riña, que se produjo en el verano de 2005 en las proximidades del local que regenta, el Gorli, situado en la primera línea de mar del núcleo turístico, acabó finalmente años después en una sentencia condenatoria para ambas partes.

La magistrada impuso a Ángel Abad una pena de 20 días de multa a razón de seis euros diarios por la falta de amenazas y otros 15 días por una falta de daños, porque también causó desperfectos con el arma blanca en el coche en el que iba su oponente. Mientras, el joven agresor fue condenado a otra multa de un mes con una cuota diaria de seis euros por una falta de lesiones y a indemnizar a la hija de Ángel con 400 euros por las heridas causadas.

La sentencia fue declarada firme en septiembre de 2012, el mismo día del juicio, ya que todas las partes implicadas alcanzaron un acuerdo de conformidad y admitieron los hechos y los cargos que se les imputaban. Así, fiscalía y los letrados de la acusación particular y defensas llegaron a un pacto.

La trifulca en la que se vio implicado el hombre asesinado en Porto Cristo se produjo el pasado día 24 de agosto de 2005, sobre las cinco y media de la tarde, en las proximidades del restaurante el Gorli, ubicado en la calle Bordils en la localidad de Porto Cristo, local que desde hace años regentaba Ángel Abad.

Un joven, que en aquellas fechas contaba 30 años de edad, se hallaba junto a su vehículo de alquiler, modelo Seat Ibiza, muy cerca de la terraza del restaurante en compañía de su hermano y su cuñada. En un momento dado, inició una discusión con la camarera del establecimiento, la hija del responsable del negocio, con la que se cruzó insultos.

Luego, tras increpar a la joven, el hombre empujó las sillas que ella llevaba y la hizo caer al suelo. Como consecuencia de estos hechos, la camarera sufrió un traumatismo craneoencefálico, contusiones en la escápula derecha, hombro derecho y cervical. La afectada precisó asistencia facultativa y tardó diez días en curar de sus lesiones.

El padre sale en su ayuda
Nada más enterarse de lo ocurrido y de que su hija había resultado herida por culpa de un hombre, el padre salió en su auxilio.
Según se declara probado en la sentencia, Ángel Abad salió de su establecimiento con un cuchillo en la mano y le dijo al autor de las lesiones de su hija que como no se largara de allí, le mataría.

Al escuchar las amenazas, el hombre decidió meterse en el coche de alquiler para marcharse de los alrededores del bar el Gorli, en Porto Cristo. Entonces, el responsable del restaurante empezó a dar cuchilladas encima del capó del vehículo, por lo que causó desperfectos por valor de 390 euros, según detalla el fallo.

Siete años después de esta riña en las inmediaciones del establecimiento, en cuyo interior el pasado martes fue descubierto el cadáver del encargado con dos disparos en el cuello y el hombro, el caso llegó a juicio. Las partes implicadas confesaron su responsabilidad y aceptaron sendas penas de multa. La trifulca apenas queda en la memoria ya de los vecinos y comerciantes de la zona, consternados por el crimen.

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