La Audiencia de Palma ha condenado a diez años de prisión a Diego Antonio Galeote Rosselló, el profesor de religión de 40 años conocido como el descuartizador de Pere Garau, por matar a martillazos a su hermano menor, Víctor, de 32, el pasado 11 de septiembre de 2013 en el domicilio que ambos compartían en la calle Pere Llobera. Tras el crimen, el sospechoso descuartizó el cuerpo con un hacha y ocultó los restos en la nevera de casa y en un arcón congelador que acababa de comprar en una tienda del barrio. Diecinueve días después, el maestro se entregó en la Jefatura Superior de Policía en Palma, donde confesó sus actos.

Ayer por la mañana, el acusado, que está encarcelado desde el 2 de octubre, fue conducido a la Audiencia de Palma. El hombre, vestido con un polo oscuro y vaqueros, compareció custodiado por la Policía Nacional ante la sala del jurado, donde se declaró autor de un delito de homicidio. El profesor de religión se tapó el rostro con sus manos ante la presencia de los fotógrafos y las cámaras de televisión y no pudo reprimir las lágrimas. Se mostró distante y abatido. Solo pronunció unas pocas palabras cuando la presidenta del tribunal le preguntó por la pena y por los hechos: "Sí, estoy de acuerdo".

El hombre se conformó con los cargos y aceptó una condena de diez años de prisión que previamente ya habían pactado su abogada defensora y la fiscal, lo que evitó la celebración de un juicio con jurado popular.

El imputado confesó ser culpable de un homicidio con la circunstancia agravante de parentesco y la atenuante de confesión.

El horrendo crimen se produjo el pasado 11 de septiembre de 2013 tras una acalorada discusión entre los dos hermanos porque Diego quería echarle del piso que ambos compartían en la calle Pere Llobera, en el barrio de Pere Garau. Desde finales de 2012, ambos vivían en el domicilio del mayor de los hermanos, quien había alquilado una habitación al familiar menor. Con el paso del tiempo, la convivencia se hizo insoportable por los problemas domésticos con la víctima, hasta que el 11 de septiembre Diego le comunicó que debía marcharse de casa. Tras la disputa y con ánimo de acabar con la vida de Víctor, el acusado le golpeó en la cabeza con un martillo tipo maza de doble cabezal. Con la víctima en el suelo, continuó pegándole en la cabeza con la herramienta al menos otras cuatro veces hasta que la mató.

Acto seguido, a las siete de la tarde de ese día, el profesor compró un congelador y con un hacha que tenía en casa descuartizó el cadáver hasta en ocho partes y las ocultó en el arcón y en la nevera.

El 30 de septiembre de madrugada, finalmente se entregó ante la Policía, donde confesó el crimen. El Grupo de Homicidios descubrió luego que, días antes de la muerte, el acusado consultó por Internet las fases de descomposición de un cadáver.