27 de diciembre de 2012
27.12.2012

La crisis abona los brotes verdes de marihuana

El tráfico a pequeña escala de cogollos de cannabis sativa se ha multiplicado en Mallorca entre parados de larga duración para intentar paliar los estragos que provoca la recesión

27.12.2012 | 07:30
Un operario carga un camión con plantas de marihuana durante una intervención policial en Palma.
La prolongada crisis económica ha hecho que afloren brotes verdes por doquier en Mallorca. Lejos de la infausta ocurrencia de la ex vicepresidenta económica Elena Salgado del gobierno de Zapatero para referirse al final de la recesión, el tráfico de marihuana se ha multiplicado en la isla entre parados de larga duración como solución extrema para conseguir ingresos.
"La crisis ha movido más el tráfico de marihuana. Mucha gente que está en el paro ha encontrado en la venta una forma de buscarse la vida", indica el propietario de una ´Grow Shop´, una tienda de venta de semillas, de Palma.
La opinión es compartida por la Policía. "No hay barrio en Palma donde no haya áticos o balcones llenos de plantas de marihuana", señala un investigador del Grupo de Estupefacientes del Cuerpo Nacional de Policía. No obstante, apunta más al vacío legal y a la facilidad para su cultivo como las principales causas para que proliferen las plantaciones de cannabis sativa en multitud de domicilios palmesanos. Otro tanto ocurre en la Part Forana.
La planta de la marihuana tiene una parte meramente vegetativa que se prolonga durante dos o tres meses hasta que empiezan a florecer y echar los cogollos. Suele coincidir con el mes de junio. Para su recogida hay que aguardar unos meses mas. Entre septiembre y noviembre se recolectan estos cogollos. En ellos se encuentra el Tetrahidrocannabinol (THC). El principio activo de la marihuana.
En contra de lo que en un principio pudiera parecer, las ventas de semillas en las ´Grow Shop´ ha descendido significativamente con respecto a otros años. "La gente cada vez va buscando comprar cada vez más barato. Si uno las cultiva en casa y se puede ahorrar tener que ir a la tienda, mejor que mejor", indica el dueño de un establecimiento de semillas.

Menos gasto en semillas

No solo las semillas se venden menos, los focos y determinados fertilizantes específicos con los que se potencia el crecimiento de estas plantas también se han dejado de adquirir en estas tiendas con la intensidad que se hacía en años anteriores.
Las semillas de marihuana más demandadas en Mallorca son la AK47 y la White Widow. Su precio oscila entre los tres y cuatro euros. Generan la variedad más común de cannabis sativa.
La estrella de la marihuana es la Jack Herer. Solo apta para los auténticos gourmets de esta sustancia. Se vende a un precio de 150 euros el paquete de 10 semillas. Su estatus se ha acrecentado al haber sido una variedad de marihuana distribuida por prescripción médica en las farmacias holandesas. Se le considera el más reconocido tipo de cannabis medicinal.
Los efectos terapéuticos de la marihuana se usan para paliar las náuseas del tratamiento con quimioterapia a los enfermos de cáncer. No obstante, muchos facultativos son reacios a la administración del principio activo de la cannabis sativa y se decantan por otras sustancias que causan efectos similares.
La reciente legalización del consumo lúdico de la marihuana en Washington y Colorado no ha hecho sino acrecentar la controversia entre partidarios de la legalización y prohibicionistas de esta sustancia.
"El problema de las drogas hay que atajarlo a nivel mundial. Los policías de distintos países tratan de luchar de manera coordinada contra ella. Lo que haga un solo estado de manera aislada no es suficiente", insiste un experto en estupefacientes de la Policía Nacional.
El vacío legal es el caldo de cultivo de la marihuana. No hay ni siquiera un número máximo establecido por el que las plantas se consideran para el consumo o tráfico. "Una vez un juez nos denegó una entrada y registro en un domicilio donde tenía 18 plantas de más de dos metros y nos denegaron el permiso", se lamenta el policía.
El Colectiu de Autocultiu Responsable de Balears (CARB), con sede en Alaró, apura los resquicios que le deja la ley para dispensar marihuana a sus afiliados con fines lúdicos o terapéuticos. "Las zonas de cultivo se las presentamos todos los años a la Guardia Civil y contamos con su visto bueno. Dispensamos una media de 2,5 gramos de marihuana por persona al día. Más de 40 gramos es delito", explica su presidente Miguel Ángel Pérez Melgarejo. Nunca administran a sus afiliados más de 14 gramos por semana.

Contra el mercado negro

Las condiciones para ser miembro de pleno derecho de CARB es haber cumplido 24 años, aportar el carné de identidad y venir avalado por un socio. "Si es pillado traficando, es expulsado de inmediato. Queremos regulación y estamos en contra del mercado negro", propugna Melgarejo.
En CARB se han convertido en auténticos estudiosos de la intrincada legislación española para abordar la marihuana. "En España está permitido consumir, no traficar. Es un delito fiscal que lo tipifican contra la salud pública", subraya.
Desde esta asociación abogan por una completa regulación del consumo de cannabis. "La marihuana genera millones que ahora va a parar a las mafias. Si se legalizara y se hiciera todo en blanco, entraría un montón de dinero a las arcas públicas".
El presidente de CARB hace un especial hincapié en que la imagen del cannabis ha cambiado radicalmente en los últimos años a nivel social. "Ya no se le mira como el ogro de las drogas. Está demostrado que no tiene efectos peores que el tabaco o que el alcohol, que están legalizados", insiste Melgarejo.

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