Intentar recuperar una cartera que le acababan de sustraer en su coche le salió muy caro. Tras una persecución con su vehículo desde Son Banya a Son Ferriol para atrapar a los ladrones, un joven acabó apaleado, desvalijado y abandonado en la carretera de Manacor. Los asaltantes le propinaron una paliza, rompieron los cristales de su automóvil a golpes con sus cinturones, le retuvieron y obligaron a sacar 60 euros de un cajero automático en Palma y, finalmente, se apoderaron de su coche y su teléfono móvil. Los cuatro atracadores, todos ellos jóvenes de 22 y 27 años de edad, fueron condenados esta semana por un juzgado penal de la ciudad. La magistrada les impuso penas que suman seis años y medio de prisión por un delito de robo con violencia e intimidación.

Además, los acusados deberán pagar sendas multas por el hurto, los daños y las lesiones causadas. Los cuatro sospechosos confesaron los hechos el pasado lunes y se declararon culpables al empezar el juicio en las dependencias de Vía Alemania, en Palma. Tres de ellos aceptaron sendas condenas de dos años de cárcel por el asalto, mientras que el cuarto imputado se conformó con seis meses de prisión.

Marzo de 2011

Los hechos se remontan al pasado 25 de marzo de 2011, sobre las dos y media de la madrugada, cuando los cuatro jóvenes se aproximaron a un vehículo Peugeot de color blanco que se hallaba estacionado en las inmediaciones del poblado de Son Banya. Su conductor se encontraba en el interior del coche con la ventanilla bajada, lo que aprovechó uno de los sospechosos para introducir la mano y apoderarse de una cartera que estaba sobre sus piernas. Acto seguido, huyeron.

La víctima, sorprendida por la sustracción, reaccionó de inmediato y empezó a perseguir con su turismo a los ladrones, que iban en otro coche. La fuga se inició en Son Banya y acabó en Son Ferriol cuando los dos automóviles colisionaron accidentalmente. Entonces, los acusados se apearon y empezaron a golpear el coche del perjudicado de forma violenta. Según fuentes policiales, rompieron los cristales a correazos y causaron desperfectos tasados en más de 1.600 euros.

Poco después, uno de los imputados se dirigió al conductor del Peugeot y le propinó un fuerte puñetazo en el rostro. Luego, lo sacó de dentro del vehículo y, ya en el exterior, los sospechosos lo patearon. Según la versión de la fiscalía, la víctima sufrió patadas y puñetazos al mismo tiempo que los agresores le exigían que les entregara una cantidad de dinero para poder reparar su automóvil siniestrado.

Como el perjudicado no llevaba ningún billete, los asaltantes le obligaron a ir a un cajero automático de una sucursal bancaria ubicada en la calle Mare de Déu de Montserrat, en la barriada palmesana de es Rafal, donde le conminaron a que les diera la contraseña de la tarjeta de crédito. Finalmente, el joven, atemorizado, les proporcionó el número PIN y así lograron extraer de su cuenta corriente 60 euros.

Con este pequeño botín ya en sus manos, los atracadores decidieron dejar abandonado al afectado en la carretera de Manacor a altas horas de la madrugada. Su última acción fue despojarle de su teléfono móvil y robarle el Peugeot. El vehículo fue recuperado días después en la zona de Inca el 11 de abril.

Como consecuencia de la paliza que recibió, el perjudicado sufrió un traumatismo facial y una herida en la boca que requirió tratamiento médico y tardó en curar ocho días.