20 de julio de 2012
20.07.2012

El vigilante preso por robar 800.000 euros implica a un amigo de su novia

El trabajador del aeropuerto dice que la mujer, que había vivido en Son Banya, acudió al poblado en coche con ese hombre y no hallaron la caja

20.07.2012 | 08:30
Francisco G.M., el vigilante de seguridad de Son Sant Joan preso desde el pasado miércoles por haber robado la semana pasada en el aeropuerto de Palma una caja de seguridad con 800.000 euros que debía custodiar, ha implicado a una tercera persona en los hechos. El sospechoso, que está acusado de un delito de apropiación indebida por el que podría ser condenado a seis años de cárcel, explicó que la idea de apoderarse de la saca con el dinero fue suya, pero luego avisó a su novia para que recogiera la fortuna en Son Banya. Según su versión, ocultó la caja repleta de billetes en el poblado y la dejó enterrada.
Pero su pareja no acudió sola al asentamiento chabolista ubicado a las afueras de Palma. Según manifestó el imputado, le acompañó otro hombre, que es amigo de ella, en un coche, por lo que serían dos personas más las que estarían al corriente del botín de 800.000 euros que había sido sustraído. Francisco G.M. indicó que estos le dijeron que el dinero había desaparecido en Son Banya e insistió en que no tenía ni idea de dónde estaba ahora la saca.
Los investigadores de la Guardia Civil dudan de su versión y siguen buscando el paradero de la caja de seguridad, que había sido transportada el pasado jueves junto a otras cuatro en un vuelo procedente de Menorca y con destino a Palma. De hecho, los agentes interrogaron a la novia del vigilante y la dejaron en libertad después de que negara tener alguna relación con el dinero sustraído. Según detalló el acusado, su pareja conocía bien Son Banya porque antes había vivido allí.
El vigilante detenido confesó el miércoles entre sollozos que se había llevado la saca aprovechándose de su puesto de trabajo en el aeropuerto debido a sus problemas económicos y para pagar el tratamiento a su pareja que sufre una grave enfermedad. Según su versión, le encargaron recoger cuatro cajas de seguridad y, al ver que en realidad eran cinco, le surgió la idea de apoderarse de una. Luego, la enterró en Son Banya. La Guardia Civil no descarta que haya más implicados en los hechos y sigue con las pesquisas.
Compartir en Twitter
Compartir en Facebook