27 de noviembre de 2011
27.11.2011
Semana negra

Despido improcedente por robar un euro

27.11.2011 | 07:30
Un policía sortea a un marine camino de la canasta. Ganaron los americanos.
La desaparición de dos monedas de 50 céntimos sirvió a los responsables de un gran centro comercial de Palma para despedir de forma fulminante a uno de sus coordinadores. Le acusaron de haberse apropiado del dinero y, valiéndose de la grabación de una cámara de seguridad, consideraron que había incumplido gravemente el contrato. A la calle sin indemnización. Pero la justicia ha dado la razón al trabajador y ha obligado a la empresa a readmitirle o pagarle casi 30.000 euros, ya que el despido fue improcedente.

Hurto en los carritos

En febrero de 2010, la empresa en cuestión contrató a dos técnicos para que llevaran a cabo un trabajo de cableado en la azotea del centro comercial. Estos utilizaron durante varios días dos carros, con sus respectivas monedas de 50 céntimos, del supermercado para transportar el material. Un día, los técnicos descubrieron que alguien había sisado el dinero. Un euro en total. Y dieron aviso al vigilante y a la empresa. El robo había sido grabado por las cámaras de seguridad. Uno de los coordinadores del centro, que llevaba casi 13 años en su puesto, fue despedido por haber cometido el hurto. Sin embargo, un juzgado de lo social ha declarado el despido improcedente porque la grabación no permitía identificar al ladrón y ha obligado a readmitir al trabajador o pagarle 29.500 euros.

La sorpresa del preso
La vida está llena de sorpresas desagradables. Lo comprobó el pasado viernes un presunto delincuente a la salida de los juzgados de Vía Alemania. A lo largo de la mañana estuvo declarando ante el juez de guardia por su supuesta implicación en un robo. Concluido el interrogatorio, regresó a los calabozos hasta que un policía le sacó de allí. El hombre salió esposado y desorientado. Enfiló de nuevo hacia el juzgado de guardia hasta que un agente le indicó cuál era su verdadero destino. Ante los ojos del sospechoso, al final del pasillo, el furgón de la Policía Nacional que conduce a prisión. "¡¿A la furgoneta?!", bramó. Creía que el juez había ordenado su puesta en libertad y nadie le había sacado de su error. Sus juramentos en arameo, irreproducibles, todavía resuenan en los juzgados.

Pacto frustrado
Un joven se sentó esta semana en el banquillo de los acusados por un atraco a una anciana, que resultó herida durante el robo, cometido en Palma el año pasado. Su abogado debió de verlo crudo, porque llegó a un acuerdo con la fiscalía para que el acusado se declarase culpable a cambio de una rebaja de la pena. El ministerio público, que pedía cuatro años y medio, bajó su oferta hasta los 18 meses. Pero ni por esas. "¿Por qué voy a declararme culpable si yo no he hecho nada?", se preguntó ante la juez. Así que no hubo pacto y el juicio acabó celebrándose. Ya veremos si tomó la decisión correcta.

No tan mayor
Una jueza de lo penal de Palma escuchaba atentamente la declaración de un acusado de dar una paliza a un joven sin motivo alguno en el Paseo Marítimo. El sospechoso relató los hechos con detalle e indicó el nombre de una conocida discoteca. Quizá pensó que la magistrada, a la que debió ver ya mayor para noches locas de copas, y le explicó dónde estaba el local. "Se dónde está. Soy carroza pero no tanto", replicó la juez.

Reto a los marines
La Policía Local de Palma no tiene miedo a nadie. Un grupo de agentes retó a los marines del crucero estadounidenses USS Anzio, que estos días está atracado en la ciudad. El encuentro se disputó el pasado viernes en el polideportivo Germans Escales. Los policías comenzaron dándolo todo frente a los fibrosos militares y comenzaron poniéndose por arriba en el marcador. La cosa estuvo igualada hasta el final pero acabó con derrota local. Los marines se impusieron por solo dos puntos. Buen papel de los policías.

Un bombero feliz
La revista económica Forbes ha publicado un estudio sobre las profesiones más gratificantes. En un sorprendente segundo puesto, solo superados por los sacerdotes, aparecían los bomberos. Se ve que eso de apagar fuegos y salvar vidas es de los más reconfortante. Uno de los bomberos más felices en estos momentos debe de ser Rafel Bonnín, el encargado de bregar con las intempestivas llamadas de los periodistas que queremos saberlo todo sobre los sucesos incluso antes de que ocurran. El motivo de su alegría no es otro que su boda con la que desde hace años es su compañera sentimental. El enlace se celebró ayer por la mañana en Cort y fue espectacular. Contrayentes e invitados con el hábito de los Blues Brothers. ¡Enhorabuena y que dure la alegría!

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