27 de febrero de 2011
27.02.2011

El último ajusticiado de Mallorca

Esta semana se han cumplido sesenta años de la ejecución con garrote vil de Pedro Tudurí, condenado por matar a tres personas y descuartizar y quemar sus cuerpos en la caldera de una tintorería de Palma

27.02.2011 | 11:07
Exterior de la antigua prisión de Palma, en la ahora céntrica calle Convent dels Caputxins, donde se celebró la ejecución.
"Ayer se cumplió la sentencia dictada por la Audiencia Provincial y confirmada más tarde por el Tribunal Supremo contra Pedro Tudurí Vidal. El reo, autor de triple asesinato en las personas de don Bernardo Ramis Bisellach, don Marcial Jiménez Muñoz y doña Valentina Armijo Castillo, que había entrado en capilla en las últimas horas de la noche anterior, siendo asistido por el capellán del establecimiento ante quien confesó y comulgó, fue trasladado al interior de la prisión a las 7,30 de la mañana, donde el ejecutor de la justicia le aplicó el garrote. Inmediatamente de cumplida la sentencia se izó en el edificio la bandera negra."
Así, en apenas veinte líneas, recogía La Almudaina, el antecesor del DIARIO de MALLORCA, la noticia sobre la última ejecución realizada en Mallorca. Fue el 21 de febrero de 1951, hace ahora sesenta años. El reo se había confesado autor de tres asesinatos en 1945, sucesos que conmocionaron la Mallorca de la época en el que se conoció como el Caso Tudurí, como evoca Jeroni F. Fullana en su libro Crímenes y criminales en la Isla de la Calma.
Pedro Tudurí, empleado de una tintorería ubicada en la calle Hort de Moranta, confesó que en 1945 mató a Bernardí Ramis, de unos sesenta años, al que golpeó con una barra de hierro en la cabeza tras mantener con él una discusión en el interior del establecimiento. Ocultó el cadáver hasta el día siguiente, que era domingo. Cortó los brazos al cadáver y lo introdujo en la boca de la caldera del local para incinerarlo. Según explicaría él mismo posteriormente a la Policía, la operación fue muy trabajosa. Avivó el fuego al máximo y, como el cadáver no cabía, lo tuvo que ir empujando poco a poco a medida que se iba consumiendo.
Un tiempo después repitió la operación con el matrimonio formado por Marcial Jiménez y Valentina Armijo. La pareja regentaba el hostal Peninsular, en la calle Ermità, ubicado en un inmueble propiedad de Tudurí. Acordaron comprarle la casa y le habían pagado una parte. Tudurí se citó con Jiménez de nuevo en la tintorería y le mató a golpes con la misma barra de hierro. Era consciente de que la mujer de la víctima sabía que había ido a hablar con él y podría denunciarle, por lo que fue al hostal y le dijo a Valentina Armijo que su marido quería hablar con ella sobre la compra del inmueble. La mujer le acompañó confiada hasta la tintorería y allí, en cuanto traspasó la puerta, la mató con la barra, que había dejado ya preparada. De nuevo ocultó los cuerpos y de madrugada los descuartizó y quemó en la caldera. Luego comentó a varios vecinos que la pareja le había dicho que tenían que marcharse urgentemente a la península, para evitar que sospechasen por su repentina ausencia.
La noticia de la detención de Pedro Tudurí aparece en La Almudaina del 25 de marzo de 1947. La crónica a dos columnas en la segunda página del diario empieza así: "Habiendo tenido conocimiento el Comisario Jefe de Policía de esta ciudad y el Capitán Jefe de la Policía Armada de la extraña desaparición del matrimonio Marcial Jiménez Muñoz y Valentina Armijo Castillo, que vivían en el bodegón denominado "Peninsular" (...) montó un servidio, ordenando a los funcionarios de la Brigada de Investigación Criminal, auxiliados por un sargento de la Policía Armada y un policía armado, practicasen gestiones encaminadas a la averiguación del paradero de dicho matrimonio".

Confesó los crímenes
El hecho de montar un servicio conjunto de la Brigada de Investigación Criminal y la Policía Armada, entonces cuerpos separados, da una idea de la gravedad del caso. Los investigadores descubrieron que los desaparcidos estaban negociando con Tudurí para comprarle la casa donde tenían la pensión, lo que encaminó las sospechas hacia el tintorero de la calle Hort de Moranta.
Tudurí fue detenido, y cuando registraron la tintorería los policías encontaron un bloc con anotaciones de los plazos cobrados a los desaparecidos. También descubrieron un baúl con ropa y una bicicleta, que posteriormente resultaron ser de la pareja.
Sometido a "un hábil interrogatorio" –según cita La Almudaina–, termino confesando no solo el asesinato del matrimonio, sino también el de Bernardí Ramis, ocurrido dos años antes.
En su libro, Jeroni F. Fullana explica que el juicio contra Tudurí por el triple crimen, celebrado en octubre de de 1948, no trascendió debido a la férrea censura de la época sobre la prensa, salvo una pequeña reseña. En esa nota se informaba que el reo fue condenado por un doble homicidio –el de los dos hombres– a 14 y 17 años de cárcel, y un asesinato –el de la mujer– a la pena capital. "La pena fue confirmada a pesar de las muestras públicas de arrepentimiento del acusado, que pudo ser visto en público mientras participaba como penitente en la procesión de Semana Santa de 1950, arrastrando unas pesadas cadenas y escoltado por una pareja de la Guardia Civil que le precedía y otra que le seguía", refiere Fullana.
La noche del 19 de febrero de 1951 fue conducido a la capilla de la prisión, donde pasó unas diez horas asistido por el capellán. A la mañana siguiete fue ejecutado con el garrote vil, un mecanismo que consitía en una argolla de metal que se colocaba en el cuello del reo, y que se estrechaba al dar vueltas a un torniquete. Provocaba la muerte por estrangulación al tiempo que un tornillo apretaba la nuca y rompía el cuello del ajusticiado. Fue la última ejecución de Mallorca.

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