Alejandro de Abarca no tiene ninguna enfermedad mental que le exculpe de su presunta responsabilidad en el asesinato de Ana Niculai. Así lo determina el psicólogo que ha realizado una pericial al detenido y cuyo informe ha sido enviado a la juez de Inca que investiga el asesinato de la mujer. Esta prueba psicológica fue solicitada por la defensa, aunque el resultado no le favorece. Ahora se ha solicitado que se analice los cabellos del preso para demostrar que en el momento de cometer los hechos se encontraba bajo los efectos de las drogas. De Abarca es un reconocido toxicómano con muchos años de adicción.