31 de enero de 2010
31.01.2010
Mallorca tiembla. el seísmo se notó especialmente en la costa de calvià, Palma y Llucmajor

Un terremoto de 3 grados se deja sentir en amplias zonas de la Bahía de Palma

Las centrales de emergencias recibieron cientos de llamadas de personas alarmadas, pero no se registraron daños

31.01.2010 | 07:30
Un terremoto de 3 grados se deja sentir en amplias zonas de la Bahía de Palma
"Me acababa de despertar. En la radio hablaban sobre la jubilación a los 67 años, y la apagué. Me quedé en la cama y a los pocos minutos todo empezó a moverse. El espejo de la habitación se puso a golpear contra la pared, cada vez más fuerte y luego bajó poco a poco de intensidad hasta que paró. Ha durado entre diez y veinte segundos, pero se han hecho interminables. Enseguida pensé en lo de Haití". El relato es de una vecina de es Molinar, pero podría ser compartido por numerosos residentes en Mallorca, sobre todo de la Bahía de Palma, que notaron los efectos de terremoto de tres grados en la escala de Richter que se produjo a las 8:08 de la mañana. Los organismos de emergencia recibieron cientos de llamadas de personas alarmadas, si bien no había constancia de que el temblor hubiera provocado ningún daño reseñable.
Un portavoz de la Red Sísmica, dependiente del Instituto Geográfico Nacional, explicó ayer por la mañana que se había tratado de "un pequeño temblor", de tres grados, con el epicentro localizado en el mar, en el interior de la Bahía de Palma, al suroeste de Santa Ponça, y a una profundidad de entre tres y cinco kilómetros. Desde la Red Sísmica confirmaron que se trataba de "un terremoto débil, algo muy común, provocado por una microfalla", aunque en este caso fue percibido por gran parte de la población.
Los expertos en sismografía no consideraban probable que se registraran réplicas, habida cuenta de que se había tratado de "un temblor aislado y de escasa magnitud". Como ejemplo, explicaron que en último movimiento telúrico registrado en la zona se produjo en la localidad de Gualba, en Barcelona, el pasado miércoles. Tuvo una intensidad de 2,3 grados Richter, por lo que fue prácticamente imperceptible". En la última semana se han registrado siete temblores de entre 2 y 2,7 grados Richter en el sur de España y Navarra.

Pequeñas grietas

El seísmo de ayer fue notado por numerosas personas, en especial residentes en las zonas costeras de Calvià, Palma y Llucmajor. Ayer al mediodía la central de emergencias del 112 había recibido 180 llamadas de personas alertando del temblor y solicitando información. Algunos de ellos avisaban de que se habían producido grietas en sus domicilios, o bien grietas ya existentes se habían abierto ligeramente. En cuatro de estos casos, que parecían más graves, el 112 dio aviso a los Bombers de Palma. Durante la mañana los equipos de los bomberos inspeccionaron las grietas en domicilios de las calles Hort de Torrella, Can Salom, Joan Alcover y Pollacra. En ninguna de estas revisiones se apreció peligro en las grietas.
"Nos han llamado para que examináramos una grietas en la calle Pollacra, en Can Pastilla", explicaba un bombero: "Pero allí hemos visto que era de muy poca importancia. Se trataba de una grieta en un falso techo de escayola, que no suponía ningún peligro".
Por municipios, la mayoría de las llamadas al 112 procedían de Palma (123 hasta las once y media de la mañana), seguido de Calvià (30), Llucmajor (17), Marratxí (5), y Montuïri, Esporles y Campos (con una llamada cada uno). El seísmo se notó también en Menorca. Desde Maó se recibieron dos llamadas.
Bartomeu Bonafé, concejal de Seguridad Ciudadana de Calvià, confirmaba que no se había producido ningún incidente en el municipio. Él mismo notó el temblor. "Toda la casa temblaba, pero como vivo al lado de la carretera, pensé que pasaba algún camión. Hasta que no me informaron de que se había producido el seísmo, no me di cuenta de lo ocurrido".
Manuel Patiño, vicepresidente de Ports de les Illes Balears, explicó que no se habían producido daños en los puertos de gestión del Govern, según informó Gaceta Náutica. La misma información relataba que Mikel Arizmendi, patrón del velero Rafael Verdera, notó que a esa hora se produjo un brusco descenso en el nivel del mar. "Tal vez medio metro", según dijo. Esa brusca bajada no provocó daños de consideración en las embarcaciones amarradas.

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