21 de enero de 2010
21.01.2010
Palma

Muere un detenido al intentar huir de un noveno piso

Virgil G.P., de 22 años, había sido arrestado por la Guardia Civil por el rapto de su novio en Palma

21.01.2010 | 12:48
Policías observan, ayer, el cadáver del joven precipitado tras el registro.
Virgil acababa de ser esposado en su domicilio por el secuestro de su compañero sentimental, pero se resistió a ser llevado a los calabozos. Al parecer, aprovechó el descuido de los agentes del Instituto Armado para saltar por la ventana de la cocina. En uno de esos saltos, se precipitó al vacío. El presunto delincuente, de 22 años y nacionalidad rumana, falleció en el acto después de caer desde un noveno piso.
Los hechos ocurrieron sobre las 22.30 horas en un inmueble situado en el segundo piso del número 3 de la calle Marià Canals de Palma, en las inmediaciones de la calle Aragó. Unos minutos antes, agentes de la Guardia Civil de Llucmajor, habían detenido a Virgil G.P., de 22 años, por el secuestro de su compañero sentimental.
El detenido, con numerosos antecedentes con su haber, tenía fijado su domicilio en la calle Marià Canals. Allí, con Virgil ya esposado, los agentes procedieron a practicar un registro voluntario del inmueble.
Según apuntan las primeras pesquisas, Virgil aprovechó un descuido de los agentes de la Guardia Civil que le custodiaban para dirigirse hasta la cocina de la vivienda. Al encontrarse solo, no se lo pensó dos veces. Una vez allí, abrió la ventana y saltó al vacío.
Numerosos testigos aseguraron ayer haber visto al joven rumano saltar de tejado en tejado con grilletes en las manos. "Estábamos en casa y vimos a una persona saltar por los tejados. Luego escuchamos un fuerte golpe contra el suelo", señaló uno de estos testigos en declaraciones a DIARIO DE MALLORCA. Por un momento, parecía que su ardid iba a resultar con éxito. No fue así. En una de sus intentonas perdió el equilibrio. En un noveno piso, no encontró más escapatoria.
Algunos de estos vecinos avisaron al Cuerpo Nacional de Policía. Un agente presenció cómo Virgil había quedado colgado de unas rejas situadas en una novena planta. Al parecer, el funcionario instó al fugitivo a que no se moviera. Virgil no alzó sus manos para ser izado. Las abrió y se precipitó al vacío.
El violento impacto contra el suelo le provocó la muerte en el acto. Las asistencias sanitarias del Ib-salut se personaron en el lugar momentos después. Los facultativos no pudieron hacer nada por salvar la vida del fugitivo. Únicamente pudieron certificar la defunción en el mismo lugar de los hechos.

Investigación

Acto seguido, agentes del Grupo de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía se personaron en la calle Marià Canals. En primer lugar, los agentes realizaron una minuciosa inspección ocular para tratar de esclarecer qué es lo que había ocurrido.
Asimismo, los investigadores tomaron declaración a las numerosas personas que habían presenciado, en mayor o menor medida, los incidentes. Los policías de Homicidios efectuaron estas pesquisas iniciales y supervisaron el levantamiento del cadáver. No obstante, el caso fue remitido a la Guardia Civil para que siga con el caso.
La titular del Juzgado de Instrucción número cuatro de Palma, Piedad Marín, de guardia ayer, se personó en la calle Marià Canals al frente de la comisión judicial para ordenar el levantamiento del cadáver.
Una vez que la reconstrucción concluyó, los operarios de los servicios funerarios trasladaron el cuerpo hasta el Instituto Anatómico Forense, a la espera de que hoy se le practique la autopsia.

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