Un nuevo caso de muerte por desnutrición de un niño de 2 años, cuya madre ingresó ayer en prisión, así como otro doble infanticidio provocado por una madre, que ahorcó a sus pequeños de 2 y 3 años, empañaron las navidades alemanas y acentuaron la alarma social ante estos dramas familiares. Robin, de dos años y residente en Werdau (este del país) murió al día siguiente de Navidad por hambre y sed, según indicaron ayer fuentes policiales de esa ciudad alemana, después de que la madre, de 23 años, ingresara en prisión preventiva. Se trata de un nuevo caso de muerte de un menor por desatención de sus padres, después de la conmoción provocada hace unas semanas por otro caso de abandono familiar en una niña de cinco años, fallecida asimismo de inanición por desidia de sus mayores. La madre de Robin se encuentra bajo vigilancia psiquiátrica, puesto que se considera que está en peligro de suicidarse, como asimismo lo está otra mujer, de 37 años, quien la mañana de Navidad ahorcó a sus dos hijos, de 2 y 3 años, en la localidad bávara de Beratzhausen.

En el caso del drama ocurrido en Baviera, se atribuye el doble infanticidio a la depresión que sufría la mujer, quien al parecer provocó la muerte de sus pequeños por miedo a que le quitaran su tutoría precisamente a causa de su enfermedad. La presunta infanticida trató de ahorcarse con los pantalones de su pijama la noche anterior, en su celda de la prisión.