Los familiares de Eusebio Ebulabate Sopale, el joven de 16 años que murió apuñalado el pasado domingo por la noche en la zona de Blanquerna, aseguran estar viviendo una pesadilla. El padre de la víctima, con gesto serio y un tanto exhausto, no puede disimular el dolor. "Lo único que podemos esperar ahora es que se haga justicia", afirma Eusebio, con sentimiento de impotencia. "Los sospechosos están detenidos y no sé lo que va a pasar con ellos. En estos momentos la justicia es la que debe decidir", añade el progenitor del fallecido. Le acompaña en todo momento su actual pareja, Conchi. Ambos llegaban ayer al mediodía a su domicilio del barrio palmesano de Son Gibert acompañados por la abuela de ´Bertín´. Horas antes habían estado en el tanatorio de Palma para preparar el sepelio del joven. Precisamente, ayer por la tarde empezó el velatorio. El padre de ´Bertín´, de origen guineano, explicó que la madre biológica del chico estaba en Guinea a la espera de obtener todos los permisos para poder viajar a Palma. "No sabemos cuándo podrá venir. Ella se enteró en seguida de lo ocurrido y su intención es viajar a la isla en cuanto le sea posible", agrega.

Mientras, en el domicilio en el que residía el menor, decenas de familiares permanecían unidos mostrando sus condolencias a la pareja. "Somos muchos. Formamos una familia muy numerosa y todos los que hemos podido hemos venido a Mallorca nada más conocer la terrible noticia. Eusebio me dijo que habían matado a su hijo el domingo por la noche. Horas después, cogíamos un avión desde Madrid", señala una tía de ´Bertín´. Unas veinte personas, todas familiares de la víctima, se han desplazado desde la capital española a Palma. "Todavía falta por llegar bastante gente. Están esperando sus respectivos vuelos en Barajas. Además, también va a venir parte de la familia que está en Guinea. La madre del chico está pendiente de su visado para poder viajar", aclara un primo. Todos los allegados recordaban a ´Bertín´ como un muchacho muy normal. "Él no estaba metido en líos de pandillas ni bandas. Siempre andaba con sus primos para arriba y abajo. A nosotros no nos comentó que hubiera tenido problemas con los vecinos. No fue un ajuste de cuentas", apunta su tía.