Sólo falta el veredicto. El juicio por la muerte de Verónica kovalovska, ocurrida en enero de 2005 en Cala d´Or, quedó visto para sentencia. Las pruebas aportadas por la defensa no han convencido a la fiscal María Alonso, que mantuvo la acusación por homicidio para el novio de la pareja, Pedro José C.Q., para el que pide 15 años de prisión.

La fiscal no tiene ninguna duda y así lo expresó al jurado. Descarta una hipotética caída desde el balcón para explicar la muerte de la mujer, y mantiene que se trató de una agresión directa a la víctima con un objeto contundente. Alonso quitó importancia a que no haya aparecido el arma del crimen, porque entiende que el acusado tuvo tiempo más que suficiente para deshacerse de ella, pero pidió al jurado que tenga muy en cuenta la opinión de los investigadores, llámese Guardia Civil o médicos forenses, que descartan la posibilidad de una caída accidental. "Verónica estuvo toda la noche intranquila, no quería estar con Pedro, sabía lo que iba a pasar", afirmó la fiscal, que hizo hincapié en las lesiones que presentaba la mujer en la cara que son incompatibles con una caída fortuita desde un balcón. En su intervención la fiscal tuvo que detenerse a valorar la discutida prueba que planteó la defensa con la aportación de dos peritos que cuestionan la versión oficial del crimen. "De verdad, ¿alguien cree que Verónica, una chica con toda la vida por delante, se trasladara a Mallorca con una amiga para suicidarse?".

La fiscal definió al acusado como un gran actor. "No hace más que teatro. Mató a su novia porque ella quería dejarle".

El abogado defensor Bartolomé Oliver insistió mucho en la presunción de inocencia y en la "duda razonable" que planteaba el caso. Así, por ejemplo, citó la ausencia de arma, la falta de sangre en las ropas del acusado y que nadie escuchara ninguna pelea. El acusado abandonó el juicio reiterando su inocencia. "Mi conciencia está muy tranquila", concluyó.