Un recluso de la prisión de Palma y su madre, una mujer de más de 70 años de edad, fueron juzgados ayer por la mañana por traficar con drogas en el centro penitenciario de la ciudad. Los hechos se remontan a principios del pasado año cuando los funcionarios de la cárcel le encontraron al preso un preservativo con cien pastillas y cinco trozos de hachís después de que éste hubiera mantenido una comunicación familiar con su progenitora.

La acusada negó de forma rotunda ante la magistrada haber entregado dichas sustancias estupefacientes a su hijo y recalcó estar totalmente "en contra de la droga". Mientras, el recluso confirmó que encontró las pastillas y el hachís en el baño de los locutorios destinados a las comunicaciones.

El fiscal reclamó para el hombre una condena de tres años y medio de prisión por un delito contra la salud pública al argumentar que había favorecido el tráfico de estupefacientes dentro de la cárcel de Palma y que además había actuado por encargo de otra persona que también se hallaba interna en el centro penitenciario. En cambio, para la madre del recluso el ministerio público retiró los cargos al final de la vista oral, por lo que la magistrada del juzgado de lo penal número 5 de Palma la absolvió. Por su parte, el abogado de la defensa solicitó la libre absolución de su cliente y como alternativa, en el caso que fuera condenado, que se aprecie la circunstancia atenuante de drogadicción.

El preso encausado manifestó que el pasado 14 de febrero de 2006, sobre las tres de la tarde, mantuvo una comunicación familiar con su madre. "Entré en el baño y me encontré con la droga en la mampara de la luz. No era la primera vez que me encontraba algo allí", aseguró el hombre. El procesado exculpó a su madre y dijo que actuó por encargo de otro preso a quien se negó a identificar ya que su vida podría "peligrar". "No era la primera vez que lo hacía. Algo también me llevaba yo. No lo iba a hacer por la cara", agregó.

Por su parte, la madre del recluso negó haberle dado la droga. "Nunca, nunca le he entregado nada", declaró la mujer, que explicó que ese día su hijo entró en el baño pero que no vio lo que hizo. Un funcionario indicó que al cachear al hombre le incautaron el preservativo que llevaba en la mano.