Los agentes de la Guardia Civil que investigaron la muerte de Sonia Carabantes, ocurrida el 14 de agosto de 2003, declararon ayer que los indicios y elementos analizados apuntan a que fue una agresión y no un atropello lo que sufrió la joven de Coín (Málaga). Además, aseguraron que en su declaración Tony Alexander King, que se enfrenta a una petición fiscal de 34 años, éste dijo sentirse "el cazador", mientras que las mujeres eran "sus presas". Un agente recordó que el británico reconoció su implicación en los hechos. Contó también que King declaró que no quería violar a las víctimas, sino abusar de ellas para después sentir placer con el recuerdo.