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Contratiempo, el restaurante ideal de Palma para conocer gente

El local de Portitxol ha convertido sus dinámicas de juego en una fórmula real para hacer nuevos amigos, parejas y hasta grupos enteros, gracias a Tribux, una aplicación que anima a los comensales a interactuar entre sí

El dueño del local, Cesar Augusto, junto a comensales y camareros

El dueño del local, Cesar Augusto, junto a comensales y camareros / Contratiempo

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Palma

Casi dos años después de su apertura en el Passeig de Portitxol, Contratiempo se ha ganado la fama de ser algo más que un restaurante con espectáculo: se ha convertido en un lugar donde los desconocidos terminan la noche conociéndose. "Hay gente que viene sola y sale con un nuevo grupo de amigos o hasta pareja", cuenta César Augusto, creador del local, que asegura que este fenómeno se repite con frecuencia. "Pasa mucho que vienen dos parejas que no se conocen y a la siguiente semana aparecen los cuatro juntos", añade. Según él, la mezcla no entiende de generaciones: "Se junta gente de 20 con gente de 60".

Tribux, la aplicación que rompe el hielo entre mesas

La clave de esta dinámica está en Tribux, una red social creada por el propio César Augusto que permite interactuar con otras personas que están en el mismo espacio sin necesidad de intercambiar número ni redes sociales. La aplicación ya tiene presencia en locales de Palma como Megasport y también funciona en ciudades como Madrid, Barcelona o Alicante.

Contratiempo dedica los jueves a esta dinámica, bautizados como los jueves de Tribux. "Al principio se envían un par de mensajes, pero después la aplicación te anima a acercarte a la mesa y conocerlos", describe Augusto, que compara la experiencia con las aplicaciones de citas convencionales: "En Tinder y demás aplicaciones no conoces a gente de una manera tan real como aquí". La app suma además varios juegos propios, entre ellos uno de tipo impostor, que se combinan con las dinámicas que ya existían en el restaurante.

Algunos desafíos que propone el local

Algunos desafíos que propone el local / Toni Dunne

Esa misma filosofía de romper el hielo se traslada a los desafíos que caracterizan al local desde su apertura, ahora ampliados con propuestas como hacerse pasar por camarero, cantar una canción y conseguir que el resto del restaurante se sume, o fingir que una comida ha sido envenenada y caer al suelo. Augusto reconoce que no todos los comensales se animan igual de rápido: "Hay gente a la que igual le cuesta más al principio, pero en cuanto ven que una persona lo hace todo el mundo se anima". Entre las novedades destaca el personaje del camarero en prácticas, que se dirige al público con comentarios como ofrecerse a conseguir una cerveza a cambio de dinero o quejarse de sus jefes. El propio Augusto resume el giro que ha dado el concepto: "Al final nos dimos cuenta de que la gente no venía a ver cantantes, venía a jugar a nuestros juegos". Entre las apariciones habituales figura Roxy, finalista de La Voz en 2015, que se mezcla entre los comensales y de forma espontánea se levanta a cantar un par de canciones antes de volver a su sitio.

La camiseta del camarero en prácticas, una de los juegos de Contratiempo

La camiseta del camarero en prácticas, una de los juegos de Contratiempo / Toni Dunne

Un crecimiento que se nota en las reservas

Un año después de su apertura, Contratiempo ha reforzado también su presencia en redes sociales. "Creo que hemos conseguido que una gran parte de Palma nos conozca y es un gran mérito", afirma Augusto. El restaurante llega a tener con antelación varios días a la semana con todo reservado, y la cocina ha ganado peso en las valoraciones de los clientes: "Yo me quedo con nuestros arroces, que son todos a la brasa, en las reseñas la gente no alaba solamente el show sino también nuestra comida".

Uno de los platos de Contratiempo

Uno de los platos de Contratiempo / Contratiempo

Entre retos que empujan a soltarse y una aplicación pensada para acercar mesas desconocidas, Contratiempo ha construido en poco tiempo algo poco habitual en la restauración: un lugar donde se puede llegar solo y, sin buscarlo, marcharse acompañado

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