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Secretos de la longevidad

Los supercentenarios ‘remodelan’ su sistema inmune después de los 100 años

Investigadores japoneses descubren un mecanismo que explicaría cómo algunas personas logran llegar a edades avanzadas de forma saludable. El hallazgo también sugiere que los linfocitos podrían ser capaces de reconocer y combatir células tumorales.

Pepita Bernat, que cumplió 107 años el 11 de julio, bailando en la sala La Paloma de Barcelona el pasado mes de febrero.

Pepita Bernat, que cumplió 107 años el 11 de julio, bailando en la sala La Paloma de Barcelona el pasado mes de febrero. / Jordi Otix

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Valentina Raffio

Barcelona

El elixir de la eterna juventud no existe. No hay pastilla, suplemento ni hábito que, por mucho que se siga a rajatabla, garantice llegar a los 100 años o más. La vida eterna sigue siendo una utopía para la ciencia pero, según afirman los expertos, una de las mejores formas de acercarse a sus secretos es estudiar a quienes sí han conseguido superar el siglo de vida y hacerlo, además, con buena salud. Un equipo de investigadores de la Universidad de Osaka (Japón) presenta un estudio en el que, tras analizar a supercentenarios japoneses de 110 años o más, ha logrado identificar un mecanismo hasta ahora inédito que podría explicar su extraordinaria longevidad. Se trata de una remodelación del sistema inmunitario que se pondría en marcha al cumplir el siglo de vida y que permitiría expandir de forma selectiva una red de células inmunitarias y de defensas frente al cáncer.

El trabajo, publicado el miércoles en la revista científica Cell Reports, se ha centrado en el análisis de muestras de sangre de 28 personas pertenecientes a tres grupos de edad: entre 70 y 99 años, entre 100 y 109 años y mayores de 110 años. Los investigadores analizaron sus células inmunitarias y, en particular, la presencia de linfocitos T citotóxicos CD4, una población poco frecuente de células capaces de reconocer y destruir células infectadas o potencialmente peligrosas.

«Expansión clonal»

Contra todo pronóstico, los análisis demostraron que la presencia de estas células inmunes aumentaba de forma llamativa con la edad. En los participantes «más jóvenes» del estudio, que aún no habían llegado al siglo de vida, representaban una mediana del 4% de las células T, frente al 9,6% entre los centenarios y el 17,6% entre los supercentenarios. Según explican los científicos, es la primera vez que se detecta un aumento tan marcado de estas células asociado a la «edad extrema».

Los investigadores creen que este aumento podría deberse a un proceso de «expansión clonal» según el cual determinados linfocitos T se multiplican después de reconocer de forma repetida una misma amenaza. El análisis, de hecho, indica que en muchos supercentenarios había grandes grupos de estas células que eran prácticamente idénticos y eso, tal y como explican los científicos, podría ser una señal de que sus cuerpos habían respondido a estímulos inmunitarios persistentes y constantes. «Esta proliferación podría ser una forma de adaptación del sistema inmunitario a los cambios que acompañan al envejecimiento, cuando aumentan tanto las células senescentes como las anormales», afirman los autores del estudio, liderado por el investigador Kosuke Hashimoto.

Las defensas se reorganizan para responder a los desafíos de la vejez extrema

Los científicos afirman que este hallazgo resulta especialmente interesante porque algunos de los receptores identificados presentan similitudes con los observados en pacientes con cáncer. Más concretamente, en casos de cáncer de pulmón, mama e hígado. Una de las partes más curiosas de este hallazgo es que ninguno de los centenarios y supercentenarios analizados tenía antecedentes de estos tumores, por lo que se cree que estos linfocitos podrían ser capaces de reconocer células tumorales o alteraciones relacionadas con el cáncer incluso antes de que la enfermedad sea detectable clínicamente.

Esta posibilidad encajaría con una hipótesis que desde hace mucho persigue la ciencia. Y es la idea de que a medida que envejecemos y aumenta la aparición de células anormales el sistema inmunitario puede adaptarse para vigilarlas y eliminarlas. De ahí que se haga más resistente.

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es el hallazgo de la edad a partir de la cual se activan todos estos mecanismos. Los análisis indican que, en la mayoría de casos estudiados, esta remodelación del sistema inmune parece hacerse especialmente evidente cuando la persona cumple los 100 años. Según explican los científicos, esto no significa que exista un «interruptor biológico» que se active exactamente al cumplir un siglo, pero sí indica la existencia de un mecanismo asociado a la vejez extrema que implica que el sistema inmunitario deja de deteriorarse con el paso de los años y cambia a un nuevo paradigma según el cual las defensas se reorganizan para responder a los nuevos desafíos que aparecen durante la vejez extrema. Y este es un fenómeno hasta ahora desconocido que podría explicar por qué algunas personas llegan a edades tan avanzadas con buena salud.

Nuevas líneas de estudio

Los expertos afirman que este trabajo, más allá de apuntar a la existencia de esta «remodelación inmune hasta ahora desconocida», también abre nuevas líneas de investigación para seguir profundizando en los «secretos de la eterna juventud» de los supercentenarios. En este sentido, los científicos afirman que el siguiente paso será estudiar cómo se comportan estos linfocitos en los tejidos, identificar con precisión qué amenazas reconocen y comprobar si realmente participan en la eliminación de células anormales o tumorales que pueden darse durante el envejecimiento.

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