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Morante de la Puebla, cogido al entrar a matar al quinto

Fue atendido de un corte superficial que no afectaba tendones

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Jaume Soler

Jaume Soler

Palma

Morante fue cogido al entrar a matar al quinto. Llevaba un corte en la mano posiblemente hecho con la espada y por su propio pie fue a la enfermería. Había toreado un novillote de Álvaro Nuñez. ¿Quién pudo autorizar ese toro? Morante sufrió un corte superficial que no afecfaba a tendones y del que fue curado en la enfermería.

Con quince minutos de retraso y después de que sonara el himno nacional junto a un insulto a coro a Pedro Sánchez salió el primer toro de la tarde de María Guiomar Cortés de Moura. Diego Ventura estuvo bien en este animal. Buscaba las tablas y quería saltar al callejón. Le clavó dos mejores cuando realmente con uno hubiera sido suficiente y estuvo clavando banderillas con mucho gusto acabando con tres de las cortas. Perdió los trofeos, ya que tuvo que entrar tres veces a matar: dos pinchazos y un tercer encuentro que fue el mejor en la paletilla. Todo quedó en una fuerte ovación.

Morante de la Puebla inició la línea a pie con Calandria, un toro de Juan Pedro Domenech.Manejó el capote muy al estilo de Morante sacando los brazos hacia arriba. Después, Muleta estuvo más que bien con algunos pases muy interesantes. Luego, por la izquierda, el toro no tenía tanto recorrido. Morante, aun así, instrumentó algunos pases muy cautivadores. Cobró una estocada y el toro tardó en doblar. El presidente Fernando Corchero no la concedió. Finalmente, mientras Morante se retiraba del callejón, sonó una pitada al presidente.

Sebastián Castella inició su faena junto a las tablas con una mano sobre ellas. El animal iba y venía, pero se mostraba incierto y no se dejaba torear. Además, le faltaba continuidad. Sobre el izquierdo estuvo mucho tiempo cabeceando incluso logró desarmar al torero. Acabo en una estocada que hizo que le público volviera a pedir la oreja, esta vez, sin embargo, con un tono menor con respecto al de Morante. El presidente tampoco la concedió.

Llegó la hora del descanso y la merienda de un público que, en ocasiones, perdió la compostura en la plaza. Una lástima.

El descabello privó a Diego Ventura de conseguir dos orejas después de una faena extraordinaria en el cuarto toro de la noche. Ventura había estado muy acertado con su cuadra de caballos, que presentó ayer en Palma. Al final, metió más de medio orejón, bajó a pie e intentó descabellar, aunque hasta el quinto intento no lo consiguió. Sonó una tronadora ovación que Ventura recogió. En este toro hubo quiebros, banderillas a una mano y banderillas sin cabezal en un caballo que encandiló al público. Finalmente, el animal impuso se atrevió a morder al toro. Lástima que el duelo no matara al primer intento y se dilatara con el descabello. Una pena porque hubiera conseguido dos orejas.

En el sexto, Castella cortó una oreja despues de un aviso y tras una faena muy completa que inició con pases cambiados por la espalda.

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