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El verano no tiene edad

Pablo de Grecia, profesor de baile de Felipe VI

Pablo de Grecia, profesor de baile de Felipe VI

Pablo de Grecia, profesor de baile de Felipe VI / DM

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Matías Vallés

Matías Vallés

Me encontraba a pie de pista de la discoteca del Club de Mar clásico, como un sabueso adiestrado, escrutando los contoneos de un Príncipe a quien Dios no había llamado para las exigencias del baile. Felipe de Borbón despertaba una cierta curiosidad, pero su padre ejercía todavía de protagonista único y galán de la familia.

En ese momento, con el Club de Mar languideciente, se producía un fenómeno paranormal. Saltaba a la pista Pablo de Grecia, segundo hijo y primer varón del rey Constantino. En unos segundos, aquella superficie deshabitada y desangelada se convertía en un enjambre, con una particularidad esencial. Todos los bailarines eran bailarinas, arremolinadas en torno al adonis griego, por su carisma antes que por sus contorsiones. Era fácil identificar a las herederas de las familias mallorquinas de mayor rango y prosapia, ansiosas por recibir las atenciones del dios heleno.

Pablo de Grecia, profesor de baile de Felipe VI | STOYAN NENOV / POOL

Pablo de Grecia, profesor de baile de Felipe VI | STOYAN NENOV / POOL

El reflejo de la gloria de Pablo de Grecia en la pista del Club de Mar se posaba sobre Felipe de España, pero solo como satélite. El profesor de baile de Felipe VI se casaría con la multimillonaria de rigor, Marie-Chantal Miller, y su primo muy amado se consagraría a la sufrida labor de reinar. Ambos acabarían siendo hijos de exreyes, derrocados por los militares o por la codicia desmedida.

Serrat recuerda que hace cuarenta años que tiene cuarenta años y, cuatro décadas más adelante, Pablo de Grecia celebró su 59 cumpleaños con la fiesta de rigor. Los príncipes azules también envejecen, pero el bálsamo del verano mallorquín conserva intactas aquellas imágenes. Con el tiempo, los primos tuvieron que afrontar que sus esposas se pelearan a muerte en la resaca de otro incidente mallorquín, el forcejeo de Letizia Ortiz y Sofía de Grecia a las puertas de la catedral de Palma.

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