La foto contada
Cine y amor para un parlamento fascista

LA FOTO CONTADA | Cine y amor para un parlamento fascista: Un hombre se tumba sobre un banco al sol en un parque de Palma / Xisco Alario
Quedan pocos sitios para habitar en Mallorca con cierta comodidad y a precio razonable pese a que se tenga la suerte de tener un empleo en blanco. Claro que hay casos más graves. Individuos, parejas y familias desalojadas de un lugar bajo techo terminan donde pueden. Es así como centenares de incómodos obstáculos humanos buscan sitio, un reparo amable para el cuerpo cansado, como el banco de una plaza en Palma.
Túmbese un rato, amigo, disfrute lo que pueda. Se lo diré bajito, casi en un susurro, con piedad. Dentro de poco pasará la Policía Local del alcalde Martínez para desmantelar su lujoso asentamiento, intervendrá también en otros parques donde se concentren personas sin hogar como usted, en jardines y caravanas. ¿Cómo puede ser que viva gente en la calle en una isla con pleno empleo? Y, sí: ¿Cómo puede ser?
La solución, qué duda cabe, es la expulsión. Pero resulta que el asunto es regional y el Parlamento Europeo la semana pasada desplegó su exquisita y refinada aporofobia. Al grito «enviarlos de vuelta», más de 400 legisladores y legisladoras panza llena, de derecha y extrema derecha, ofrecieron al mundo una puesta en escena de crueldad explícita al endurecer la política de retornos y profundizar y ampliar los centros de deportación a territorios ajenos a la UE.
Los futuros acuerdos podrían hacerse con Uganda, Túnez o Egipto, entre otros países. La normativa, celebrada con aplausos, pretende que las órdenes de expulsión se ejecuten de forma inmediata. Después de prodigar escenas de fascismo comunitario, volvieron a sus casas espaciosas y perfumadas.
Entre tantas secuencias de odio al migrante pobre (tranquilo, Elon, no molesta el migrante rico), el documental Històries d’anada i tornada, una coproducción entre el medio cooperativo Enfant Terrible y Revista Posidònia (ambos excelentes y necesarios), con el apoyo y patrocinio del Fondo Menorquín de Cooperación, es un bálsamo que invita a pensar.
«A veces una crisis, a veces la guerra, con frecuencia la miseria. Los motivos para migrar y buscarse el pan lejos de casa son muchos y casi siempre son los mismos». Con estas palabras comienza el filme dirigido por el periodista y documentalista Santiago Torrado, un registro amoroso, sensible y humanista que aborda la migración menorquina a Córdoba (Argentina) entre finales del siglo XIX y principios del XX, cuando alrededor de 5.000 isleños, muchos de ellos zapateros y panaderos, huyeron del hambre por el quiebre de fábricas y la evaporación de sus ahorros. La película también traza el camino inverso, centrado en la llegada de argentinos a la isla en el comienzo del siglo XXI, muchos de ellos descendientes de aquellos primeros emigrantes. A través de testimonios actuales, archivos familiares, fotografías inéditas y una mirada en primera persona, la obra reflexiona sobre la memoria, la identidad, la pertenencia y el derecho a migrar. Hay 23 casas baleares en el mundo, 11 de ellas en Argentina. La menorquina en Córdoba nació en 1908. Històries d’anada i tornada merece muchos espectadores, proyectarse en todos lados, especialmente en Estrasburgo, Bruselas y Palma.
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