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La cocina de Santi Taura y Javier Hoebeeck viaja en el tiempo a bordo del Tren de Sóller

Los chefs han elaborado la cena Tramuntana Express, inspirada en la historia de este ferrocarril, en las conexiones de la Vall con Francia y en sus productos.

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Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

La historia del Tren de Sóller, los viajes de principios del siglo XX, la influencia de la cocina francesa y el paisaje de Mallorca han inspirado a los chefs Santi Taura y Javier Hoebeeck para crear los platos del menú de Tramuntana Express, una exclusiva cena que tuvo lugar este pasado viernes, 5 de junio, a bordo del emblemático ferrocarril. La alta gastronomía y la música se unieron en esta velada que quienes la vivieron han descrito como «emocionante».

El viaje fue una experiencia cultural, ideada por Gastroevents Balears, con motivo de su décimo aniversario. Y también fue un reto para el organizador, el empresario Joan Arnau, y para los chefs, que en cada parada del trayecto entre Palma y Sóller sirvieron nuevos platos a los 55 comensales. Para hacerlo posible, fue necesario crear una especie de cocina en cada estación, de donde salían las elaboraciones.

El menú de Tramuntana Express fue una sorpresa para los viajeros del vagón-restaurante, un menú inspirado en el modernismo, los viajes por Europa de 1912, año en el que se puso en marcha esta línea de tren. Cada uno de los comensales recibió un cuaderno de viaje, con la historia de este ferrocarril y una explicación de lo que iban a degustar.

Para abrir boca, Santi Taura sirvió Amanida sollerica, una reinterpretación de la gilda utilizando los ingredientes de la receta popular de la Vall. Un bocado pensado para ser disfrutado de pie, en movimiento y acompañado de vino, como si fuera uno de los grandes recorridos europeos de principios del siglo XX.

Por su parte, Javier Hoebeeck presentó El ancla, con una base crujiente de mantequilla ahumada y un acabado de caviar, propuesta que quería evidenciar la influencia francesa en la burguesía sollerica y, al mismo tiempo, la importancia de las conservas en los grandes viajes de principios del siglo XX.

El siguiente plato de Santi Taura fue Turnedó Rossinni, una tartaleta inspirada en ese clásico de la cocina burguesa francesa y los viajes de lujo del siglo pasado.

Hoebeeck también elaboró el Brioche 1912, este típico bollo de origen francés, con el atún rojo como protagonista, tal como lo era en las rutas y comercio en el Mediterráneo.

Otra propuesta de este joven chef fue Moll, un homenaje al popular salmonete y a la palabra que en catalán da nombre a los muelles, como guiño al comercio marítimo en Sóller. El pescado iba acompañado de cítricos y aceitunas, productos del valle.

Santi Taura presentó Gamba de Sóller, patata y huevo, una elaboración que une producto de la huerta y el marisco más emblemático del Port.

También de Santi Taura se degustó Blanquette de ternera, aceitunas y cítricos, de nuevo un homenaje a la cocina francesa y a los productos de la zona.

Hoebeeck ofreció, bajo el nombre Sabores de Tramuntana, un postre con aromas de pino, almendra, piñón y naranja.

Estas exquisiteces no fueron las únicas sorpresas de la velada. La música les sorprendió en cuanto el tren se metió por el túnel y la cantante Rosario Blanco interpretó La Balanguera, tan solo iluminada por los flashes de los móviles de los pasajeros. Al llegar a su destino, la banda Monkey Doo les recibió con más música y pudieron disfrutar de un cóctel de Charles, de Más Amor. «Ser los primeros en hacer un menú a bordo del tren fue algo muy emotivo y excitante a la vez», valoró una vez finalizada la cena Joan Arnau.

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