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Madrid, Barcelona y Canarias

España se prepara para la visita del Papa: un viaje de siete días con encuentros con sintecho y migrantes

El Pontífice mantendrá reuniones con los Reyes, con Pedro Sánchez y, previsiblemente, presidirá una sesión conjunta de las Cortes

El Papa León XIV, en la Ciudad del Vaticano, el 18 de marzo de 2026.

El Papa León XIV, en la Ciudad del Vaticano, el 18 de marzo de 2026. / EUROPA PRESS

Irene Savio

Irene Savio

Roma

Este miércoles 6 de mayo queda un mes justo para la visita del papa León XIV a España. Todavía no hay vallas ni cortes de tráfico, ni esa coreografía de coches oficiales que convierte las ciudades en otra cosa. Pero ya se empieza a notar: llamadas, reservas, nervios en despachos y sacristías. La visita del Pontífice ha entrado en esa fase en la que deja de ser anuncio y empieza a ser realidad. El programa, por lo que se sabe hasta ahora, se presenta como una mezcla de itinerario clásico y ajuste fino a los tiempos, con tres escenarios principales: Madrid como centro institucional, Barcelona como escaparate religioso y Canarias como frontera. Todo en siete días.

El detalle de la agenda se hará público oficialmente este miércoles en una rueda de prensa encabezada por el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, y los arzobispos de Madrid, Barcelona, Canarias y Tenerife, José Cobo, Juan José Omella, José Mazuelos y Eloy Santiago.

El viaje arrancará el sábado 6 de junio con el vuelo desde Roma a Madrid. Ese momento aparentemente rutinario —el saludo a los periodistas a bordo— se ha convertido en los últimos tiempos en una suerte de rueda de prensa volante. Ya no es el gesto protocolario de otros tiempos: con León XIV, más incluso que con Francisco, el pasillo del avión se ha transformado en un espacio donde, a veces, pueden surgir titulares inesperados. De ocurrir, nadie fuera de allí sabrá nada hasta que los enviados especiales a bordo lo publiquen.

Madrid

En Madrid, con la llegada a Barajas, habrá lo esperado: recibimiento, protocolo y fotos. Después, la parada en la Zarzuela con los Reyes y, si nada cambia, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Hasta aquí, lo previsible. Luego empezará lo menos automático. Por la tarde, el Papa irá a Carabanchel, al proyecto CEDIA, una de esas iniciativas que llevan décadas funcionando sin ruido, con personas sin hogar, sostenidas por parroquias que rara vez están en el foco. Salvo cambios de último momento, ese contraste —palacio y periferia— dará paso a una vigilia con jóvenes en el Paseo de la Castellana, previsto como último acto del día.

El domingo 7, festividad de Corpus Christi, será el gran día litúrgico en la capital: misa en la plaza de Cibeles y procesión posterior. Por la tarde, cambio de registro: encuentro con el mundo de la cultura y la sociedad civil en el Movistar Arena, un formato que en viajes recientes ha servido para abrir debates más allá del ámbito estrictamente religioso. Lo que abre, también, a posibles sorpresas.

El lunes 8 concentra el núcleo político y eclesial del viaje. León XIV tiene previsto intervenir en las Cortes Generales, un gesto inédito: sería el primer Papa en dirigirse en sesión conjunta al Parlamento español en calidad de jefe de Estado. Después llegará la agenda interna: obispos, sacerdotes y seminaristas. Y por la tarde, una especie de maratón de gestos: primero, ofrenda en la catedral de la Almudena; luego, encuentro con laicos en el Estadio Santiago Bernabéu. También se baraja una posible visita al monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Todo bastante comprimido.

Barcelona

El martes 9 introduce el segundo eje del viaje: Barcelona. Pero antes de salir habrá un encuentro con voluntarios en IFEMA, ese gran recinto madrileño que durante la pandemia del covid-19 se convirtió en un gigantesco hospital de campaña. Después llegará a Barcelona, con un evento singular en Montjuïc. El formato elegido, con música y los jóvenes como protagonistas, apunta a una convocatoria muy multitudinaria a la que acudirán autocares de toda Catalunya. 

El miércoles será el día fuerte en Catalunya: Raval por la mañana, abadía de Montserrat a mediodía y, por la tarde, la Sagrada Familia. Si todo sale según el guion, la inauguración de la torre de Jesucristo será uno de esos momentos pensados para quedar en la memoria de la ciudad, condensando décadas de historia, fe y cultura catalana. También, con toda probabilidad, habrá un gesto hacia Antoni Gaudí. "Recibiremos al Papa con los brazos abiertos", ha dicho al respecto el arzobispo de Barcelona, el cardenal Omella. 

Canarias

Después, Canarias. El jueves 11 llegará el vuelo —con otra posible escena de preguntas en el avión— y una agenda centrada en la migración, uno de los grandes temas globales de nuestro tiempo. Lo que se maneja, aunque todavía no oficialmente, es un posible encuentro en el muelle de Arguineguín con quienes trabajan en primera línea con migrantes, además de una reunión con la diócesis en la catedral de Santa Ana y una misa multitudinaria en el estadio de Gran Canaria. Todo ello porque Canarias es "puente entre continentes y por su compromiso pastoral en una realidad social compleja y exigente", como ha señalado la diócesis local. 

El viernes 12 seguirá esa misma línea: visita a un centro de acogida en Las Raíces y despedida en Santa Cruz de Tenerife. Después llegará el regreso a Roma y la rueda de prensa final, que suele ser el momento donde se atan algunos cabos o se abren otros, con preguntas de periodistas organizados por grupos lingüísticos.

A un mes vista, el itinerario parece bastante definido y, al mismo tiempo, no del todo cerrado. En estos viajes siempre hay una parte escrita y otra que no. Y la segunda, normalmente, no suele ser desdeñable. Como resumía el presidente del episcopado español, Luis Argüello, una visita así es "un desafío".

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