La foto contada
Cuando todo se muere

LA FOTO CONTADA | Cuando todo se muere: Una tarde de primavera en Palma / Xisco Alario
1- Todo era posible y feliz en la página en blanco del día que comenzaba. Una primera cita avanza en Palma con expectativas moderadas en este domingo de primavera. Abordan temas generales sin ahondar en política y religión. Ella habla, él escucha. Procura no contradecirla, interviene con genuino interés.
Caminan por Blanquerna hacia Avenidas tras encontrarse en Plaza París. Sonríen ante un grupo de adolescentes que vuelve de la noche, mientras una pareja sin hijos se sienta a disfrutar un desayuno copioso en una terraza iluminada por el sol tibio de la mañana.
El diálogo avanza por un terreno sin rispideces. Como aún no se conocen, surge alguna torpeza. Se sonrojan. La conversación atraviesa leves tropiezos, se hablan encima; el ritmo trastabilla, inestable y desacompasado. Sortean la incomodidad con humor, por momentos hay silencio.
2- Un grupo de amigos vuelve de la noche por el centro de Palma en un domingo de primavera. Algunos ríen abrazados, otros caminan con la mirada al suelo, los noviecitos van de la mano. Una nube de alcohol envuelve a todos. Suben desde Avenidas hasta Plaza París por Blanquerna. Hablan fuerte, tontean, arrastran los pies. Se cruzan con una pareja que va a la catedral. Hambrientos, añoran desayunar algún bocadillo o tostadas con jamón en las terrazas soleadas. Sin un euro encima, se sientan a descansar en un banco. Miran los móviles, envían vídeos, se hacen selfis.
3- Dos cafés con leche, dos zumos de naranja, un bocadillo con jamón y una tostada entera cubierta de aguacate desbordan la mesa de una pareja en una terraza de Blanquerna un domingo de primavera. Conversan, divertidos y mimosos, tras una noche especial mientras otra pareja baja hacia Avenidas y un grupo de amigos, zumbado por la noche larga, sube a Plaza París. Sin un euro encima y hambrientos, descansan en un banco. Miran los móviles, envían vídeos, se hacen selfis. Una nube de alcohol envuelve a todos.
De repente, la pareja amorosa comienza a discutir. Alzan la voz. Ella, de pie, escupe una metralleta de insultos y le arroja al novio el zumo en la cara antes de marcharse. Anaranjado, el hombre coge un par de servilletas y se queda en silencio, cubriéndose la cara. Paga y les lleva el bocadillo y la tostada con aguacate al grupo de amigos, que comienza a pelearse por la comida. Una vecina de Vox llama a la policía.
4- La primera cita almuerza frente a la catedral con expectativas moderadas. Dos coches de policía suben veloces con la sirena por el Paseo Marítimo. Cae la tarde. La primera cita se despide, una mujer alterada habla con una amiga por teléfono, un hombre solo bebe una caña en un bar, un grupo de adolescentes espera en la comisaría.
Aprieta el desamor y el frío, cierta nostalgia, un cielo naranja se asoma entre las nubes irregulares, grises y blancas. Se apaga el domingo una vez más. Vendrán otros, serán diferentes. Ya no queda nada. Lunes, otra vez.
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