Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La foto contada

Miradas sobre el mundo

LA FOTO CONTADA | Miradas sobre el mundo: Una niña juega en la playa del Molinar.

LA FOTO CONTADA | Miradas sobre el mundo: Una niña juega en la playa del Molinar. / Xisco Alario

Palma

1- Una niña rubia sale a pasear por el universo con un cubo y una caña de pescar improvisada. Elige un lugar del planeta cerca de su casa, ubicada en El Molinar. Camina por la playa vacía a pocas calles de su escuela, de la panadería donde su abuela compra pan los domingos, de la plaza en la que juega con su hermano antes de cenar.

Una sombrilla blanca y de pie, abierta en el fondo sobre las rocas tibias y pesadas, se menea suave en la mañana luminosa. La niña atraviesa la arena y camina por las piedras verdosas e irregulares sin mojarse los pies. Se agacha sobre una, observa su reflejo en el agua clara, el pelo corto detrás de las orejas, el mechón fino que le cae en la frente. Hace olas con el dedo, le divierte soplar, ver a los pececitos alborotados. Apoya los labios en una de las rodillas. Les sonríe.

2- Una sombra larga y amenazante cubre el agua donde un grupo de pececitos humildes y necesarios se mueven por la vida dentro de un perímetro acotado del universo, del planeta. Van y vienen por una suerte de islotes desproporcionados poblados de algas y espuma, arenilla y piedritas, ubicados en El Molinar. De repente, el día se enrarece. Un clima de extrañeza todo lo cubre. Desde la sombra maliciosa y deforme brota un viento inusual. Enseguida, cae con fuerza un cuerpo vivo y desconocido, vibrante, carnoso y flexible que agita el agua provocando desbordes insospechados hasta hace pocos segundos. Algunos pececitos, azorados y desprevenidos, se apiñan en el hueco de una piedra; otros, desesperados, se camuflan entre las algas bajo la sombra imprevisible que les muestra los dientes.

3- Xisco Alario sale a retratar el mundo con su cámara en la mano y la boina en la cabeza. Camina por Palma de día y de noche. Busca ángulos, iluminación, sorpresa, gestos, atrapar vuelos, instantes. Lo sorprende la mirada perdida de un hombre en un bar. Clic. Las formas irregulares, leves y espaciosas que dibuja el humo de un cigarrillo en la mano de una mujer sentada en el bordillo de la acera. Clic. Dos amigas de espaldas en un callejón bajo la luz de una farola. Clic. También capta el aura de los niños. A veces, al lado de un adulto; a veces, en soledad de cara a unos músicos; a veces, con un cubo y una caña de pescar improvisada en El Molinar. Una porción de planeta, de universo. Clic.

4- Escribo sobre una foto del amigo Alario. Se sabe: una palabra tras otra con espacio entre ellas. Una coma por aquí, un punto por allá, varios acentos, tal vez alguna diéresis, colar una metáfora. Parece sencillo. Es trabajo, nada de inspiración. A sentarse y pensar. Ayuda una rutina. Escuchar cierta música, libros abiertos alrededor, poetas preferidas, autores al que uno vuelve. Cuando el asunto se traba, despejarse es necesario. Poner la lavadora, doblar ropa, pensar en otra cosa. Entonces algo se aclara, vuelvo al teclado. Elijo a una niña que juega en El Molinar con un cubo y una caña de pescar improvisada. Le añado oscuridad. Los pececitos le temen. El soplido de ella es como un huracán. Así nace la escritura desde esta porción del planeta, de mi universo. Ni trato de entenderlo.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • El Molinar
  • Agua
  • Palma
  • algas
  • Blanca
  • La foto contada
  • Fotografía
Tracking Pixel Contents