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Ciencia

Jorge Pérez-Gallego, el español en el Observatorio Solar de Estados Unidos: "Los eclipses te dan las mejores reacciones de la ciencia: el 'wow' y el 'ajá'"

El director de Educación, Divulgación y Comunicaciones en el Observatorio Nacional Solar de Estados Unidos retransmitió en directo el eclipse de 2024

La prevención ante tormentas solares que podrían destruir la red de comunicaciones ha salvado al Observatorio de los recortes de Trump

Jorge Pérez-Gallego, el español en el Observatorio Solar de Estados Unidos: "Los eclipses te dan las mejores reacciones de la ciencia: el 'wow' y el 'ajá'"

J.M. López

València

Define los meses cercanos al eclipse de 2024 que pudo verse desde Estados Unidos, un eclipse solar total, como los mejores y los peores de su carrera profesional. Los mejores, porque vivir una experiencia así es, dice, “como ir al concierto de tu grupo favorito” y la energía que se vive es inigualable, casi mística. Los peores, porque se metió voluntariamente en un lío monumental: retransmitir por primera vez desde una institución científica y en streaming para todo el mundo un eclipse. Y, sobre todo, porque ese trabajo lo llevó a Washington D.C., lejos de la zona de totalidad, donde se vio cómo la luna cubrió completamente el sol. Se perdió “el día de navidad para los físicos solares”, que es como define los eclipses.

Ahora, espera expectante el trío de eclipses de 2026, 2027 y 2028. El catalán Jorge Pérez-Gallego es el director de Educación, Divulgación y Comunicaciones en el Observatorio Nacional Solar de Estados Unidos, el centro encargado de las observaciones solares terrestres en Estados Unidos. El conocimiento de ese centro que opera y construye telescopios y tecnologías para observar el sol desde la tierra lo ha traído al I Encuentro de Comunicación, Ciencia y Sociedad ‘Astroperiodismo: contar los eclipses’ organizado por la Asociación de Periodistas de Aragón y el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA). 

Jorge Pérez-Gallego, director de Educación, Divulgación y Comunicaciones en el Observatorio Nacional Solar de Estados Unidos

Jorge Pérez-Gallego, director de Educación, Divulgación y Comunicaciones en el Observatorio Nacional Solar de Estados Unidos / J.M. López

¿Qué nos genera tanta curiosidad o atracción por los eclipses? ¿Los convierte eso en una oportunidad especial para la divulgación científica?

Los eclipses son el día de Navidad para los físicos solares. La gente no suele mirar el sol; tiende a emocionarse con el cielo nocturno, las estrellas, los planetas, los agujeros negros o la materia oscura. Cuando, en mi trabajo en los colegios, pregunto a los niños cuál es su objeto celeste favorito, rara vez dicen el sol. Sin embargo, cuando me voy, todos están enamorados del sol, porque es nuestra estrella y estamos aquí gracias a él. Y es verdad que, durante los días previos a un eclipse, la gente empieza a interesarse por el sol. Es una oportunidad para explicar cómo lo estudiamos con telescopios e instrumentos y por qué es importante hacerlo, porque el sol nos afecta. Sin ir más lejos, el sol es responsable de las tormentas solares: cuando se dirigen hacia la tierra, producen auroras boreales y australes, pero también pueden dañar infraestructuras tecnológicas como satélites de comunicaciones. Estudiar el sol nos permite predecir mejor esas tormentas y minimizar daños, igual que la predicción meteorológica ayuda a la civilización.

De hecho, en los medios y la conversación, el sol aparece asociado al peligro, al calor extremo o a la emergencia climática ¿Los eclipses son una oportunidad de mejorar esa imagen?

Es cierto, puede ser una cuestión cultural. Se dice “no te pongas tanto al sol”, pero no hay que olvidar que es tanto lo que el sol hace por nosotros que sin él no estaríamos aquí. Nos da vitamina D, alimenta las plantas y es responsable de casi toda la energía que consumimos en la tierra, salvo la nuclear. La gasolina, por ejemplo, proviene indirectamente del sol, sin ir más lejos. Es una estrella fascinante y la única que podemos estudiar con detalle. Además, estudiarlo nos ayuda a comprender mejor otras estrellas y los exoplanetas que orbitan alrededor de ellas. Cuanto mejor entendamos el Sol, mejor entenderemos el resto del universo.

En 2024 fue el responsable y conductor de la retransmisión del eclipse total en Estados Unidos para la National Science Foundation (NSF) y el National Solar Observatory (NSO). Ha dicho que la retransmisión del eclipse fue la mejor y la peor experiencia de su carrera. ¿Cómo se organiza un dispositivo para retransmitir con rigor científico pero con atractivo algo que dura apenas unos minutos?

Decidimos aprovechar que la gente prestaba atención al sol para explicar todo lo que hacemos para investigar el sol. Hay que tener en cuenta que, en Estados Unidos, el Observatorio Nacional Solar es público y se financia con impuestos, así que también nos pareció importante explicar en qué se invierte ese dinero. Así que, durante la retransmisión, hablamos del eclipse, de por qué ocurre, de las medidas de seguridad, pero también de los telescopios, los instrumentos y la investigación. Es una oportunidad única para la física solar y para compartir lo que hacemos por el bien común. Lo hicimos con un dispositivo amplio: teníamos un estudio central en Washington D.C., fuera de la línea de totalidad (la franja en la que se puede ver cómo la luna tapa totalmente el sol) y dos unidades móviles con telescopios preparados para capturar imágenes del sol y enviarlas al estudio. Nos decidimos por dos unidades porque la visibilidad depende de las nubes y, aunque se suele elegir el lugar según estadísticas históricas, no hay garantías de que vayas a poder verlo bien. De hecho, el día anterior, con previsiones más fiables, trasladamos una unidad de Texas a Illinois. El grupo al que le comuniqué esto no es que estuviera dando saltos de alegría cuando se lo dije, pero entendía el motivo y entendía que era por el bien común y por poder comunicar y celebrar el eclipse con todos aquellos que no iban a estar en las franjas de totalidad. Si tú estás en la franja de totalidad, olvídate de dispositivos móviles, de retransmisiones, disfrútalo directamente en la fase de parcialidad con gafas de eclipse solar, en la fase de totalidad sin ellas. 

Jorge Pérez-Gallego, del Observatorio Nacional Solar de los Estados Unidos

Jorge Pérez-Gallego, del Observatorio Nacional Solar de los Estados Unidos / J.M. López

Ha mencionado los telescopios como medio de captación de imágenes. ¿Hace falta mucho instrumental específico para retransmitir un eclipse?

Un telescopio sencillo sirve y luego lo único que necesitas es un adaptador para convertir esa señal en digital, poderla mandar a un ordenador y luego mandársela al productor y que pueda elegir. Desde el control vemos telescopio uno, telescopio dos, cámara ambiente, cámara de presentador… No hace falta nada más sofisticado que eso. Esos sistemas sofisticados son para adquirir datos científicos durante el eclipse, pero eso es otra historia.

¿Y qué se encontraron? ¿Cómo reacciona la gente a un eclipse total de sol?

La emoción y la energía nos llegaba a los estudios centrales, veías a la gente saltar, emocionarse, apuntar al sol, moverse. Yo lo comparo a veces con la energía que se siente en un concierto de tu artista favorito. Puedes escuchar a tu artista favorito en casa, pero vas a conciertos porque, en el concierto, algo pasa. Tener al artista allí y estar rodeado de gente que también se deja animar por la música hace algo. Pues el artista es el sol, el sol y la luna, y tú estás allí en el espectáculo celestial más grande que hay, que se pueda disfrutar con nuestros propios ojos. Es que a veces me faltan las palabras porque es realmente una experiencia única. Aunque lo vivas en en en en grupo es una experiencia muy personal porque es el “abre los ojos” científico, una experiencia que demuestra que la ciencia tiene sentido. Yo he trabajado mucho en museos y se persiguen dos cosas: el “guau” y el “ajá”. Asombrar a la gente para crear interés y, una vez hay interés, dar la información suficiente para que la gente lo entienda. Un eclipse te da eso elevado a la enésima potencia. Eso aparte de una cuestión más persona o incluso lidiando con lo espiritual.

Es decir, que en cierto sentido se puede considerar a los eclipses como una vacuna contra el negacionismo científico

Correcto. Es decir, podemos predecir los eclipses al segundo a siglos vista, y también los podemos predecir hacia atrás. En historia, se utilizan los eclipses para datar documentos: si alguien dice: "El rey murió el día después del eclipse" podemos establecer con exactitud de cuándo están hablando. Los eclipses son exactos. Además, son una demostración de la ciencia. Los eclipses lunares se dan porque la sombra de la Tierra pasa por la Luna, y es una sombra circular. No cabe el terraplanismo.

Jorge Pérez-Gallego, director de Educación, Divulgación y Comunicaciones en el Observatorio Nacional Solar de Estados Unidos

Jorge Pérez-Gallego, director de Educación, Divulgación y Comunicaciones en el Observatorio Nacional Solar de Estados Unidos / J.M. López

Para todo eso hace falta mucha preparación y trabajo previo ¿Cómo se ve desde Estados Unidos la preparación de España ante próximos eclipses?

Hasta donde sé, se están haciendo preparativos y hay coordinación entre agencias. Un eclipse implica no solo ciencia, sino movilidad, protección civil e infraestructuras. Generan mucha movilidad y, a veces, muy difícil de ordenar. Piensa que mucha gente se dará cuenta en el último momento de la diferencia entre un eclipse parcial y uno total y se desplazará hacia la franja de totalidad al darse cuenta de que, desde donde está, no lo va a ver completo. Todo eso debe planificarse.

Los recortes de la administración Trump en ciencia han dado la vuelta al mundo ¿Cómo es trabajar en un organismo público estadounidense dependiente del actual gobierno?

Hasta donde puedo decir, hemos gozado de bastante seguridad por el hecho de que el sol es muy importante para nuestro día a día. Un agujero negro es un objeto celeste fascinante, pero no tiene un impacto en nuestro día a día, no va a ser responsable de que no nos podamos comunicar, no va a ser responsable de dañar satélites que están orbitando la la tierra. Pero el sol potencialmente sí: por ejemplo, si hay una tormenta solar muy muy grande, podría incluso dañar la red eléctrica terrestre. Por eso entiende la administración que es tan importante estudiar el sol y por eso hemos gozado en el Observatorio Nacional Solar de una seguridad de la que, desafortunadamente, otros colegas que se dedican a otro tipo de ciencias no han gozado.

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