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Estrategia de contención

Cataluña vuelve a ampliar las restricciones por la peste porcina, tras hallar dos jabalíes infectados fuera de la 'zona cero'

Los municipios de Molins de Rei y El Papiol quedan incluidos desde este viernes en el perímetro de alto riesgo

Perímetro por la peste porcina en Barcelona.

Perímetro por la peste porcina en Barcelona.

María Jesús Ibáñez

Barcelona

Dos jabalíes hallados muertos cerca de una urbanización de Molins de Rei (Barcelona) han dado al traste con la estrategia de contención de la peste porcina africana (PPA) dentro de la denominada zona cero de la enfermedad en Cataluña, en el radio de seis kilómetros alrededor del punto inicial del brote, en Cerdanyola del Vallès. El hallazgo de estos dos ejemplares, que han dado positivo a la PPA a dos kilómetros de distancia del perímetro de alto riesgo, hace que Molins de Rei y El Papiol se incorporen a la lista de municipios en los que queda totalmente prohibido el acceso al medio natural. Se suman a las 12 localidades (Badia del Vallès, Barberà, Cerdanyola, Montcada i Reixac, Polinyà, Ripollet, Rubí, Sabadell, Sant Cugat, Sant Quirze, Santa Perpètua de Mogoda y Terrassa) que desde el pasado 28 de noviembre lo tienen también vetado. 

Así, la Generalitat de Cataluña ya ha dado instrucciones de que, además de informar a los vecinos de que se abstengan de entrar en zonas boscosas o riberas de ríos, suspendan también cualquier actividad de caza y de trabajos forestales, excepto aquellas relacionadas con la limpieza de franjas de protección para incendios. Y, sobre todo, queda prohibido alimentar a los jabalíes que se encuentren por la zona o cualquier otra acción que pueda provocar el acercamiento o dispersión de estos animales.

El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, ha detallado, en una comparecencia desde la sede de la lonja agropecuaria de Mercolleida, que no hay "ninguna granja afectada" en los nuevos radios y que se mantiene el de 20 kilómetros de momento sin alterar las condiciones de acceso. Ordeig ha avanzado que el dispositivo de contención se reforzará con nuevos vallados en la N-2 y la B-23 y que continuarán las batidas en la zona de bajo riesgo.

Además de los dos ejemplares de Molins de Rei, el balance semanal de nuevos positivos a la PPA incluye a otros 11 jabalíes, con los que ya son 155 los animales infectados localizados en Catalunya desde la aparición de la enfermedad por primera vez. En una estimación hecha hace ya unas semanas, la Conselleria d'Agricultura calculó que en la 'zona cero' debían de encontrarse en torno a los 200 jabalíes, por lo que en los próximos días podrían seguir apareciendo nuevos casos.

El origen del brote

Precisamente, esta semana, se abrió de nuevo la puerta a la hipótesis del bocadillo, al considerar los expertos designados por el Gobierno como "escenario más plausible" que el virus llegara a través de productos cárnicos contaminados o por restos de comida transportados por personas. Para los nueve miembros del comité científico, la teoría que ha perdido peso es la de la posible fuga biológica de un laboratorio (en concreto del CReSA-IRTA, que había sido señalado por su proximidad al foco inicial), ya que "aunque se consideró inicialmente, se descartó tras estudios genéticos independientes que no encontraron ninguna coincidencia entre el virus del brote y las cepas utilizadas en experimentos", indica el informe provisional elaborado por encargo del Ministerio de Agricultura.

El brote apareció en un entorno periurbano altamente conectado (cerca de la Universidad Autónoma de Barcelona, autopistas y redes ferroviarias), de lo que se concluye que es una zona de alta movilidad internacional, incluyendo estudiantes y trabajadores extranjeros. Todo ello sugiere, según los investigadores, que una introducción accidental de productos para consumo propio pudo haber sido una vía mucho más probable que un acto deliberado.

La estructura del territorio permite, además, que los jabalíes accedan fácilmente a contenedores de basura y áreas de pícnic, facilitando el contacto con residuos humanos contaminados. En todo caso, los expertos sí constatan que el virus detectado es una variante genética singular con comportamiento epidemiológico de baja virulencia.

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