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La foto contada

La utopía balear

La utopía balear

La utopía balear / Xisco Alario

Tres personas en una playa en Mallorca en verano. Tres personas en una playa en Mallorca. Tres personas en una playa. Tres personas. Tres. Hay una sombrilla, un canasto, dos sillas y tres personas en la inmensidad del arenal salpicado de arbustos bajo el sol tibio de la mañana. En verano y en Mallorca.

Un amor la pareja en bañador. Tan sencillos, tan tranquilos y solos con el mar de frente, el viento que les atraviesa el cuerpo, la vista lejos en las olas que nacen y mueren una y otra vez. Qué alegría. Un día sin hijos ni nietos, una jornada apacible y cálida en la soledad de la playa larga y silenciosa, apenas conmovida por el ruido del agua. Un plan perfecto con Xisco de testigo, que retrata la utopía balear.

Tres personas en una playa en Mallorca en verano. Tres personas en una playa en Mallorca. Tres personas en una playa. Tres personas. Tres.

Quizás sean dos hermanos que se encuentran todos los veranos unos días. Catalina se jubiló como conductora del TIB. Era capaz de dar marcha atrás el bus en las rotondas de día y de noche sin mirar el espejo retrovisor. Cuando algún caballero le quiere explicar la ruta S’illot-Palma, el hito que significa la autopista Inca-Alcúdia, ella mira la hora, bosteza, deja que el señor se explaye, que despliegue sus habilidades al volante, sus hazañas por el carril rápido.

Miquel, que vive en Portugal, se muere de risa por dentro cuando asiste a estos momentos inolvidables, de antología, con su hermana de protagonista. Es lector atento de Pessoa y ama los pastelitos de crema. Le gusta el fado y tiene una foto con José Saramago. Hace 30 años que se fue de la isla. Todavía se enoja cuando pierde el Atlético Baleares. Odia conducir. Y disfruta mucho ir a la playa con Catalina. Recuerdan la infancia, a sus padres, beben hierbas. Cuando Xisco pasó, miraban el mar.

Tres personas en una playa en Mallorca en verano. Tres personas en una playa en Mallorca. Tres personas en una playa. Tres personas. Tres.

Tal vez Antònia y Gabriel decidieron darse una oportunidad. Están a tiempo. Vecinos de Son Ferriol, se conocen de toda la vida. Fueron novios de críos, se distanciaron, formaron familia por separado y enviudaron. Se reencontraron en la fiesta de un amigo en común. Al otro día él le escribió un WhatsApp. Chatearon un tiempito, fueron al cine Rivoli y comenzaron a sumar paseos. «No sabías qué ponerte y te pusiste linda», le dijo Gabriel la primera cita. Aman caminar por la orilla, leer y nadar. Dejaron de practicar nudismo. Frente al mar, cuando vieron a Xisco, se soltaron la mano.

Tres personas en una playa en Mallorca en verano. Tres personas en una playa en Mallorca. Tres personas en una playa. Tres personas. Tres.

—Es preciosa, Xisco, miro la foto y aún no sé cuál es.

—Esa playa es enorme y en comparación con las de Mallorca no hay prácticamente nadie.

—¿No es en Mallorca? ¿Dónde es?

—Es Cataluña, Juani, la desembocadura del río Ebro.

—Claro. ¿A quién se le ocurre pensar que hay tres personas en una playa en Mallorca en verano?

— Exacto. ¿A quién se le ocurre?

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