Obituario
Fallece Rafa González, una leyenda de la coctelería palmesana
El popular responsable de El Barito, en la plaza de los Patines, ha muerto a los 64 años

El barman Rafa González / .
Rafa González tenía 64 años ahora que se ha ido. Le quedaba mucha vida por delante pero la completó con la vida de los demás. Desde detrás de la barra de El Barito tenía pase directo a lo más profundo de cada uno.
Cuando la leyenda de la coctelería palmesana tuvo que retirarse por recomendación del médico, después de casi 30 años, apareció un día en el establecimiento e indicó a los empleados cómo mejorar los gintonics que servían.
"Creo que estamos asustando a la clientela, Rafa", le dijeron conscientes de la calidad del servicio que él acostumbraba a dar: "Lo estáis haciendo muy bien. Los de siempre ya no vienen porque realmente venían a verme a mí. He sido como el psicólogo de mucha gente, ¿ sabes? Ellos hablaban y yo les escuchaba", argumentó.
Inicios
Se inició en el restaurante Porto Pi en una época en la que Koldo Royo, su gran amigo, casi recién llegado a la isla, estaba al frente de los fogones. Más tarde continuó su camino en los balnearios de la Platja de Palma, donde aprendió el oficio y se consolidó como el coctelero de referencia.
En una Palma cada vez más franquiciada, El Barito, capitaneado por Rafa, era un pequeño refugio contra la impersonalidad: un lugar donde sobrevivían el cuidado y la dedicación de otra época, donde la clientela se fidelizaba con cercanía y cariño.

Retrato de Rafa González / .
La noche
Conocía el mundo de la noche, pero no de cualquiera, sino de la más elegante. La noche que sabe al mejor licor y suena a blues. La noche en que juristas, empresarios y artistas se daban cita para charlar desde la intimidad de proyectos, vivencias y secretos.
Servía los cócteles como quien oficia un ritual, bajaba el volumen de la música y atenuaba la luz. Estar en El Barito era como estar en casa. Me pregunto si esos sonidos, aromas y colores fueron el caldo de inspiración de la artista Ela Fidalgo, su hija, que con apenas 16 años hizo ahí su primera exposición.
En El Barito solo se servía el mejor género, por eso Rafa también era por todos conocido y querido en el Olivar. El sábado, la campana que en los días grandes hace vibrar todo el mercado volvió a sonar, esta vez para despedirse de él.
Con Van Morrison de fondo, se fue como vivió: rodeado de amigos y de la mano de Lali, su gran amor, y de Manuela, su orgullo. Hasta siempre Rafa, Palma entera te recordará.