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Hoy no me puedo levantar, crónica social de Mallorca

Enero vuela entre fiestas

Cada pueblo ha celebrado Sant Antoni a su manera

El centro cultural de la Misericòrdia acoge tres intervenciones artísticas

Los acuarelistas muestran sus pinturas y una obra colectiva

Exposición solidaria para la Fundación Sobre Ruedas

Aunque el corazón todavía pesa por la tragedia que ha sacudido nuestro país en estos días, la vida en las islas sigue su curso con esa mezcla de resiliencia y desenfreno que nos caracteriza. Apenas hemos apagado las últimas brasas de Sant Antoni cuando ya estamos cosiendo lentejuelas para el Carnaval, en un carrusel festivo que no para ni para tomar aire.

Así somos, capaces de pasar del recogimiento a la fiesta sin apenas pestañear, con el calendario marcando celebraciones como si fuera un rosario de excusas para aplazar la rutina. Todavía llevamos el olor a torrada pegado en la ropa y el sabor de la sobrasada de Sant Sebastià en el paladar, y ya estamos preparando farolillos para el Año Nuevo Chino. Aquí cualquier motivo es bueno para prolongar el jolgorio y esquivar los platos sucios que se acumulan en el fregadero.

Este 2026 ha aterrizado con la fuerza de un temporal y enero se nos ha escapado entre brindis, hogueras y procesiones antes de que pudiéramos darnos cuenta. Vivimos en un bucle donde la normalidad es una quimera y las celebraciones se suceden sin tregua, con el hígado pidiendo vacaciones y nosotros empeñados en exprimir cada fecha señalada en rojo del almanaque. Quizás frenar nos vendría bien.

Pero con esa energía desbordante, entre agridulce y festiva, repasamos lo que ha acontecido esta semana en la vida social de las islas.

1 Foc i Dimonis.

Hablar de Sant Antoni en Mallorca es hablar de un pulso vital que late cada 16 y 17 de enero y transforma media isla en una combustión espontánea de tradición y fervor. Para el mallorquín, este santo no vive solo en las hornacinas de las iglesias, sino que corre por el ADN, mezclado con olor a leña de encina, sonido de xeremies y el sabor de la sobrasada torrada al calor de la hoguera.

Lo fascinante es que cada pueblo ha destilado su propia forma de celebrar esta locura. Sa Pobla se erige como capital de la fiesta, donde el misticismo se funde con la espinagada y el baile de los Caparrots entre chispas y gloses. En Manacor, la multitud vibra tras sus demonios, mientras que Artà se estremece con la intensidad del Primer Ball. Pollença desafía la gravedad con su pino enjabonado, que este año ha estado algo accidentado, y Palma acoge las tiernas Beneïdes donde los animales buscan protección.

Ya sea a través del estruendo de los demonios o la calma de las bendiciones, Sant Antoni funciona como un hilo invisible que conecta a cada mallorquín con sus raíces más profundas, convirtiendo enero en el verdadero inicio del año emocional.

2 El arte como resistencia.

Unas doscientas personas se dieron cita en el centro cultural de la Misericòrdia para descubrir Héroes MMXXVI, la nueva propuesta expositiva de Luca Monzani que transforma el histórico espacio en un territorio de reflexión artística. Los visitantes pasearon con curiosidad entre el patio y la sala de les Dones, donde tres gestos creativos conviven en armonía: la acción pictórica Héroes, realizada sobre la cubierta del velero de regatas Settebello, el lienzo-performance de Anna Alexandra, y la exposición colectiva De lo efímero a lo duradero.

Esta última reúne obras de nueve artistas -Luis Maraver, Velcha Velchev, Constanze Waeger, Ángeles Cereceda, Joan Costa, Damián R. Caubet, Tom Price, Elía Nedkov y Nando Esteva- que exploran la memoria, la materia y la luz desde la pintura, la escultura y la fotografía. Un recorrido que invita a preguntarse qué permanece cuando todo parece efímero.

3 Agua como hilo conductor.

El aljibe de la Misericòrdia se convirtió en el escenario perfecto para celebrar tres cuartos de siglo de historia del Grupo de Acuarelistas de Baleares. Bajo el comisariado del Círculo de Bellas Artes, la exposición titulada El agua como hilo conductor reunió a una multitud de personas ávidas de sumergirse en la evolución de esta disciplina a través de obras de artistas reconocidos en la isla.

La muestra propone un recorrido que va más allá de la pintura convencional, integrando instalaciones, proyecciones audiovisuales y una exhibición de útiles tradicionales como pigmentos, pinceles y paletas que rinden tributo a la trayectoria del GAB. Destaca especialmente la pieza colectiva Tocar el cielo o caer a tierra, una impresionante acuarela de 40 metros creada al unísono por los miembros del grupo, acompañada de fragmentos descartados que reivindican el valor del riesgo en la creación.

La presidenta de los acuarelistas, Sole Villarejo, animó a los asistentes a participar en los cursos que ofrece el CBA, mientras que Pedro Lorente, presidente del Cercle de Belles Arts, inauguró la exposición agradeciendo la masiva asistencia que llenó el emblemático espacio.

4 Solidaridad en Torre Mariona.

Gallery Room Torre Mariona ha inaugurado Cult, una exposición que reúne las obras de Elia Nedkov, Justine Robineau y Anna-Alexandra, quien además ejerce como comisaria. Desde lenguajes artísticos distintos, los tres creadores convergen en una reflexión sobre el despertar de la conciencia ante la fragilidad humana y su apertura a lo sagrado. La muestra, que podrá visitarse hasta el 28 de febrero, arrancó con una inauguración que congregó a numerosos asistentes, que también pudieron celebrar Sant Antoni con una torrada a la vez que se desplegaban por la exposición colectiva.

Lo más destacable de esta iniciativa es su dimensión solidaria. Parte de las ventas se destinarán a la Fundación Sobre Ruedas, cuya presidenta, Begoña Abaitua, acudió a la apertura. Esta entidad sin ánimo de lucro nació en 2008 de la mano de Conchita y Begoña, madres de dos niños con parálisis cerebral que decidieron canalizar su experiencia para ayudar a otras familias.

El 80% de las personas con parálisis cerebral necesita apoyo constante durante las 24 horas. El elevado coste y la falta de recursos económicos suponen limitaciones que restringen las oportunidades de estos jóvenes, frenando su desarrollo social y familiar. Una causa noble que encuentra eco en el arte.

5 Beneïdes Sant Antoni.

El tradicional desfile de Sant Antoni llenó las calles de Palma de alegría y devoción, a pesar del cielo encapotado que amenazaba con aguarles la fiesta a los cientos de asistentes. La cita arrancó con algo de desconcierto entre los más madrugadores, que llegaron puntuales a las diez ante la Catedral siguiendo la información oficial que circulaba por las redes, pero tuvieron que esperar hasta las 11,15 para ver arrancar el desfile.

El cortejo, que recorrió Palau Reial, Plaça de Cort, Colom, Marqués del Palmer y Sant Miquel hasta llegar al oratorio de Sant Antoniet estuvo precedido por motoristas de la Policía Local, los Tamborers de la Sala, la Sección Montada y la Banda Municipal, que deleitó al público con las notas del Ball de Sant Antoni.

Por fortuna, la meteorología dio una tregua y el evento transcurrió sin sobresaltos ni precipitaciones. Los canes coparon el protagonismo absoluto, aunque también asomaron felinos intrépidos, roedores y algún que otro animal exótico. Una jornada que volvió a demostrar el arraigo de esta celebración en el alma de Palma, uniendo tradición, fe y amor por los animales.

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