Casa Real
Los Reyes visitan en Adamuz la zona cero del dolor, el lugar donde descarrilaron y chocaron los trenes
Los medios han accedido por primera vez al punto donde se produjo el trágico siniestro, un escenario sobrecogedor en el que Don Felipe y Doña Letizia se han entrevistado con las autoridades

Lucía Feijoo Viera
Araceli R. Arjona
Los Reyes de España han visitado este martes Córdoba para conocer de primera mano los detalles del accidente de trenes ocurrido en Adamuz (Córdoba) el pasado domingo a las 19.45 horas. Su primera parada ha sido en el puesto de mando ubicado en el camino que da acceso a la zona cero del dolor, el punto exacto en el que el Iryo, que minutos antes había parado en la estación Julio Anguita, descarriló y colisionó con el Alvia que venía de frente en dirección a Huelva, produciendo el primer choque de trenes en la red de alta velocidad española. Es ahí donde se concentra ahora la actividad, donde los técnicos están trabajando para romper en dos el tren, retirar los vagones e intentar rescatar los cuerpos sepultados bajo los hierros.
Es la primera vez que se puede acceder a esta localización y la experiencia ha sido sobrecogedora para quienes llevan días informando del suceso. Los vagones del Iryo 6, 7 y 8 se han podido observar y fotografiar a unos metros de distancia, dejando ver o imaginar la imagen del terror y la angustia que debieron sufrir los pasajeros en el momento del accidente. Los cristales rotos con manchas de sangre por donde los heridos tuvieron que salir en plena noche, sin luz, maletas tiradas entre los asientos aplastados, fruto de la desesperación de quien intentaba salvar su vida. En el exterior, una pequeña maleta rosa y un forro polar de una niña recuerda que en aquel tren también viajaban menores mientras los restos de compresas y vendas en el suelo, muestra el rastro de los sanitarios que intervinieron a pie de tren cuando se tuvo noticia del siniestro.

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Impresionados por la visión de la tragedia
Mientras los medios se arremolinaban en la zona cero, en silencio, impresionados por la visión de la tragedia, las autoridades locales y autonómicas, con el presidente Juanma Moreno a la cabeza, se han preparado para recibir a los Reyes, a los que también esperaban decenas de trabajadores de ADIF, de Protección Civil, de la Policía Local, de la Guardia Civil, de la UME, bomberos, el párroco de Adamuz y otros vecinos del pueblo. Antes de su llegada, la Guardia Civil ha vuelto a inspeccionar con ayuda de un perro policía el vagón número 6 del IRYO, donde se aprecia perfectamente cómo el tren se sale de la vía en ese punto.

Los Reyes de España junto a uno de los trenes siniestrados. / Manuel Murillo
A la hora prevista, en torno a las 12.30 del mediodía, Felipe VI y la reina Letizia han llegado acompañados por la vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, vestidos en tonos oscuros y con semblantes serios, escudriñando con la mirada la imagen dantesca del tren siniestrado. Tras saludar a algunos de los presentes se han entrevistado brevemente con el presidente andaluz, Juanma Moreno, y el ministro de Transportes Óscar Puente, que les han informado de la situación general del rescate. A continuación, han ido saludando uno a uno a la larga comitiva que les estaba esperando, deteniéndose especialmente con los vecinos del pueblo y, en concreto, con Julio Rodríguez y sus padres, un joven de 16 años que fue de las primeras personas en llegar hasta los vagones para auxiliar a los heridos. Según ha explicado él después a la prensa, los Reyes le han felicitado por el arrojo de su actuación y por ser un ejemplo para los jóvenes de España, comprometidos en circunstancias como esta. La reina le ha preguntado si lo que vio le ha dejado alguna secuela y si tiene pesadillas, aunque de momento, según sus declaraciones, duerme bien. "No sé qué pasará dentro de unos días", ha dicho.
Saludo a víctimas y autoridades
Sus Majestades han tenido también ocasión de hablar con el jefe de Protección Civil y con algunas de las personas de su equipo que intervinieron desde primera hora desalojando a las decenas de personas que pedían ayuda a gritos desde los vagones de Iryo y desde el tren Alvia que, según han contado, estaban en situación aún más desesperada porque la ayuda llegó más tarde y pensaban que nadie iba a socorrerlos.
Los Reyes han permanecido algo más de una hora en el punto de mando de Adamuz entrevistándose con los técnicos para conocer cómo se está realizando la investigación, que seguía de forma simultánea durante la visita, con un trasiego constante de personal de la Policía Judicial y de Adif preparando el terreno para cortar los vagones y trozos de vía con el fin de instalar las grúas que servirán para sacar los vagones que han quedado atrapados en terraplén. Finalmente, han salido de Adamuz en dirección al centro cívico Poniente, donde se encuentra el punto de ayuda a los familiares de los desaparecidos.
A este punto, los Reyes han llegado entre una marea de periodistas y numerosos curiosos. Recibidos por los consejeros Antonio Sanz y José Antonio Nieto, por la subdelegada del Gobierno, Ana López, y el alcalde de Córdoba, José María Bellido, entre otros. La visita de Felipe y Letizia a los familiares de los desaparecidos ha sido fugaz, pues apenas han estado diez minutos en el centro cívico, donde han saludado también de forma rápida a los familiares que allí esperan noticias. Entre ellos, se encontraba Javier, cuyo cuñado viajaba en el Alvia siniestrado y que a la salida de los monarcas admitía que no había podido intercambiar palabra con ninguno de los dos.
Desde allí, se han dirigido inmediatamente al hospital Reina Sofía, para entrevistarse con el equipo de profesionales que están atendiendo a las víctimas. En el centro hospitalario, donde los medios no han podido acceder, su visita ha sido más larga y ha acabado con una atención directa que inicialmente no estaba prevista a las cámaras y periodistas que esperaban en la puerta a su salida. La escena sigue marcada por la tensión y el impacto emocional.
Los Reyes: "Un país tiene muchas formas de manifestar su fortaleza y una es como atiende las emergencias"
En su intervención, el Rey ha explicado que han estado en el lugar donde ocurrió el accidente "para tener un testimonio personal de cómo fue y conocer, a través de los expertos y de todos los servicios que han atendido la emergencia, de todas las administraciones, cómo valoran ellos el trabajo realizado, lo que queda por hacer y lo que se ha hecho". Las primeras palabras del Rey han sido para "reconocer la altísima profesionalidad, la dedicación y la entrega de todos los que han estado implicados en atender la emergencia, vengan de donde vengan; la voluntad de todas las administraciones de arrimar el hombro, de aportar los medios y las capacidades que pudieran y de coordinarlo todo, algo fundamental en una emergencia, y de atender lo antes posible a los heridos con posibilidad de salvarse". Gracias a la intervención temprana, "se ha podido salvar la vida de la mayoría de las víctimas que se evacuaron y que ingresaron en el hospital". En todo caso, ha insistido en que "se trata de una muestra de la eficacia y de la calidad del servicio de salud y de la atención a las emergencias".
Para los monarcas, lo que viene ahora es lo más difícil, la parte personal. "Hemos estado hablando con algunas de las personas que han sufrido este accidente, conociendo sus circunstancias, apoyándolas con el máximo cariño y esperando que se recuperen lo antes posible. Lo hemos hecho con el máximo respeto por ellos, por su entorno y por sus familias, pero también con la voluntad de transmitirles el cariño de todo el país", han indicado.
También han aludido al "fuerte impacto, no solo para los afectados, sino también para Córdoba, para Andalucía, para Huelva y para muchos otros lugares", ya que ha sido "un golpe muy duro" ante el que solo cabe "agradecer el cariño y la solidaridad de todos".
Las familias, según relató, se encuentran “lógicamente muy afectadas”, aunque también agradecidas por la atención recibida tanto por los heridos como por quienes los acompañaban. Insistió en que la respuesta ha sido fruto de un esfuerzo colectivo de profesionales y administraciones, que han trabajado de forma coordinada desde el primer momento.
La reina Letizia apeló a "no apartar la mirada tras una catástrofe", lo que implica "asumir una vulnerabilidad compartida y reconocer el valor de quienes, desde su profesión o como vecinos, han querido ayudar ofreciendo lo que tenían". Para los reyes, "un país tiene muchas maneras de manifestar su nivel y su fortaleza, y una de ellas es cómo se atienden las emergencias, cómo se coordinan los servicios y cómo las personas se sienten amparadas y protegidas ante una situación que nadie sabe cuándo ni a quién le va a ocurrir".
El accidente, explicó don Felipe, se produjo por una “malísima coincidencia”, con el paso de dos trenes en el momento exacto del descarrilamiento de uno de ellos. Una circunstancia que, insistió, "podría haber tenido consecuencias mucho más trágicas". Por eso, concluyó reiterando su deseo de una pronta recuperación para los heridos y agradeciendo el trabajo de todos los que han estado al frente de la emergencia.
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