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El ‘ramen mallorquín’: la reivindicación de la cocina de siempre frente a las modas gastronómicas

La receta que ha vuelto a circular gracias al vídeo incluye ingredientes habituales en muchas cocinas mallorquinas

El ‘ramen mallorquín’: la reivindicación de la cocina de siempre frente a las modas gastronómicas

El ‘ramen mallorquín’: la reivindicación de la cocina de siempre frente a las modas gastronómicas

Palma

Un vídeo aparentemente sencillo ha sumado a Mallorca a una nueva tendencia en redes sociales: la defensa de la gastronomía local frente a las modas internacionales, como el té matcha, la crema Lotus o las smash burgers. La creadora de contenido Marian Villalonga ha viralizado el bautizado como “ramen mallorquín” de forma irónica por sus seguidores, tras compartir imágenes de un plato tradicional de la isla acompañado del texto: “Que putes és un ramen?”. El mensaje ha conectado con miles de usuarios que han celebrado la reivindicación de la cocina autóctona.

La publicación se enmarca en una corriente cada vez más popular en redes que apuesta por poner en valor lo propio frente a tendencias gastronómicas globales. En este caso, uno de los comentarios fue el que acabó bautizando el plato como “ramen mallorquí”, un nombre irónico para referirse a unas burballes mallorquines, una receta caldosa tradicional elaborada con pasta y carne, muy arraigada en la cocina doméstica de la isla.

Lejos de tratarse de una fusión moderna, el llamado “ramen mallorquín” es, en realidad, un plato de cocina popular, contundente y ligado a la tradición. Las burballes se cocinan a fuego lento con cordero, conejo y costilla de cerdo, acompañadas de verduras y especias que aportan profundidad al caldo.

Un plato de siempre, con nombre nuevo

La receta que ha vuelto a circular gracias al vídeo incluye ingredientes habituales en muchas cocinas mallorquinas: burballa arrisada, caldo de pollo, sobrasada picante, setas, guisantes, coliflor, cebolla, tomate triturado, ajo y especias como pimienta negra, canela, nuez moscada y clavo, todo ligado con aceite de oliva y sal marina. El resultado es un plato caldoso, intenso y reconfortante, alejado de las modas pero cercano a la memoria gastronómica de la isla.

Los comentarios al vídeo no solo celebran el humor del mensaje, sino también el orgullo por la cocina tradicional, defendiendo que Mallorca ya cuenta con platos propios que no necesitan etiquetas extranjeras para ser apreciados.

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