Gastronomía
Las ‘espinagades’ de Sant Antoni aumentan en los hornos y disminuyen en las casas
La típica coca rellena deja de elaborarse en familia por el ritmo de vida actual y se encarga a los expertos
El Fornet de la Soca de Palma se suma a la tradición de Sa Pobla y Muro

Guillem Bosch

La vida ajetreada de hoy en día también ha afectado a un plato tan típico en Sa Pobla y Muro como las espinagades de Sant Antoni. Sigue siendo una de las comidas más importantes la próxima semana, sobre todo el sábado 17, aunque cada vez menos familias elaboran en casa esta tradicional coca y en lugar de ello optan por encargarla a los hornos del pueblo o tomarla en bares y restaurantes.
«Quienes tenían tiempo y ganas de cocinar son las personas mayores, pero están haciéndose más mayores y ya no hay tanta energía, mientras que los jóvenes están ocupados y no tienen tiempo para esto», como explica Aina Simó, propietaria del horno Can Simó.
El establecimiento de sa Pobla ya cuenta con más de un centenar de encargos de espinagades para el próximo sábado, «una setentena de lomo con col y otras tantas de anguila», en unos días que están «a tope» con las elaboraciones, al igual que los casi diez hornos del pueblo.
El aumento de peticiones es principalmente de residentes, cuando «antiguamente quienes más las solicitaban eran clientes de otras localidades», indica. Simó matiza que «no quiere decir que ahora no se hagan en casa, aunque no es lo mismo preparar dos o tres cocas rellenas que una veintena porque tienes invitados».
Por el volumen de trabajo que acumula, tiene claro que «esta tradición no se perderá, ya que a los jóvenes también les gustan, como a todos los que las prueban», asegura.

La masa se rellena con anguilas cortadas en trozos y se añade la verdura antes de cerrarla / Guillem Bosch
De hecho, parece que se está expandiendo hasta la ciudad. En Palma, la pizarra en la entrada del Fornet de la Soca tiene escrito: «Ja tenim espinagades de Sant Antoni». Su repostero, Tomeu Arbona, ha aprendido a elaborarlas «en casas de payeses que las hacían de forma absolutamente auténtica», ya que tiene «una gran relación familiar con sa Pobla».
Y como amante de la arqueología gastronómica local, el primer Premi Ciutat de Palma de gastronomía explica que también se ha documentado con escritos antiguos para crear las que vende en su horno. «Son consideradas las primeras panades, al menos por la forma. Es muy sencilla, sin ningún artificio ni decoración. Incluso la masa es simple, ya que se hacía con la pasta del pan sobrante».
Ingredientes
En su establecimiento ofrece tres variedades de relleno: vegetariana (solo con verdura), lomo con col y pescado (anguila o mussola). Las tres llevan verduras de temporada, como espinacas, acelgas, puerros, cebolla, col, sofrito y perejil, entre otros ingredientes.
También hay espinagades con costilla de cerdo, ventresca, manteca roja, que le da «un sabor muy bueno y mucha gente desconoce», además de uvas pasas, piñones o guisantes.
«Se pueden enriquecer dependiendo de los gustos de las familias», tal como destaca Arbona sobre una coca cerrada que originariamente era solo de verduras y anguila, los ingredientes básicos del campo y la albufera de Sa Pobla y Muro.
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