Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La foto contada

2026: un año más, un año menos

Bruma y pocas luces en la noche palmesana

Bruma y pocas luces en la noche palmesana / Xisco Alario

Comienza con un aire fantasmal, apenas iluminado en la noche fría. Desconocido y poco a poco, arriba, moroso, el 2026 arrastrando la resaca del 2025 con un dolor en los dientes por el turrón duro y resistente que no se dejó vencer pese a varios intentos.

Usted ya lo sabe. Aquellos que se hacen los distraídos también pagarán las consecuencias. Entre la copiosa bruma densa se abre paso el escenario político. Lo diré rápido: en algún lugar de la isla se debe estar cerrando algún acuerdito espurio, algún pactito vergonzoso para celebrar el porvenir de la política balear, que Diario de Mallorca contará oportunamente. No revelaré ningún nombre. No hace falta, usted los conoce. Los personajes son los mismos del año pasado, los mismos de siempre, los dueños de todas las cosas. Uno año más.

Pero hoy disfrute, se lo merece. En pocos días tal vez vuelva al trabajo, si lo tiene. Salga de su vivienda compartida con desconocidos insufribles y regálese un buen paseo. Intente que su mandíbula golosa mordisquee caramelos de la cabalgata de los Reyes Magos que llenará de alegría, color e ilusión el centro de Palma. Vaya con fe. Alguno le tocará de los 4.000 kilos en danza. Si nos vemos, hacemos un selfi para celebrar lo que viene. Un año menos.

De todas formas no se preocupe. Si no tiene ganas de mezclarse con tanta gente, tanto bullicio y niño alborotado, hay opciones. Puede beber un vaso de vino caliente y comer una salchicha en el mercado navideño austriaco de Sa Feixina. En estas fechas tan sensibles los dependientes, aburridos de mirar el móvil, recibirán con cariño una conversación desinteresada y amena para matar el tiempo en el paisaje desolador.

Es cierto que el asunto va rápido. El año político no respeta calendarios. La liebre salta en cualquier momento. Atragantados con la Navidad y antes del brindis de fin de año, el monocultivo que da leche mal repartida regaló la primera noticia. Tenemos nuevo conseller de turismo en Mallorca. Hola, Guillem; adiós, Marcial.

Ni hablar de las estafas que en este instante se gestan en silencio, con tesón y método, sin demora. Algún desfalco por ahí también se debe estar pergeñando, qué duda cabe, mientras se brinda con un cava especial para la ocasión por las condenas que no vendrán.

Es evidente que algún opinador sesudo comienza a martillarse la cabeza para ofrecer comentarios inolvidables, ideas nunca visitadas y puntos de vista novedosos para compartir en la prensa y canales de YouTube en 2026. Gratis, van unas ayuditas. Anote: "Turismo 2026: ¿Qué hacer?"; "Mallorca: ¿Turistas sí o turistas no?". Ahora, piense usted. Se precisa seriedad y constancia, miradas y enfoques que conmuevan a los lectores. No sea cosa que la prensa balear se convierta en un meme —¡Dios no lo permita! — o en una foto contada, tan bien ilustrada por el ojo mágico de Xisco Alario.

Vayamos a lo impostergable. Quedan pocas líneas y ya no está Bea Bonal — ¡te extrañamos!— para ajustarme el texto. Habrá mundial de fútbol a mitad de año. España merece acariciar la gloria por la calidad de sus figuras. El 2030 será una buena oportunidad porque el campeón del mundo sumará en Estados Unidos la cuarta estrella, como corresponde, en la despedida de Lionel.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents