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Toros, paella y perritos

El mallorquín Juan de Palma cortó dos orejas y rabo, muy benévolas

Jaume Soler

Dijo el insigne aficionado murer, Sebastià Riutort, morantista de pro y con abono en la Maestranza sevillana, que lo de ayer en la Monumental era una Fiesta.

Y como tal la había organizado la empresa. Una fiesta de final de temporada para que torearan parientes, amigos y conocidos; y para verlos los tendidos se llenaron en una cuarta parte.

Una fiesta que a lo largo de su desarrollo se fue convirtiendo en un espectáculo falto de un mínimo de seriedad y con un cierto desmadre total. Todos los toreros cortaron orejas, menos Javier Conde, en algunos casos con una magnanimidad absolutamente fuera de lugar. Sería muy importante que alguno de ellos no tuviera en cuenta, para su futura carrera, estos benignos triunfos.

En la presidencia, a los mandos del festival, estuvieron el presidente, Miquel Porquer, el veterinario, Joan Oliver, y en lo taurino asesoró, José Barceló ‘Campanilla’.

Jugar a las adivinanzas

Como no se enseñó la tablilla con las ganaderías de los animales que salían por chiqueros, hubo que jugar a las adivinanzas o consultar la bola de cristal; para saber que en la primera parte se lidiaron tres novillos de Enrique Ponce, uno de Monte la Ermita, un eral de Samuel Flores y otro de Montalvo. Estos dos últimos muy gachitos. En general de juego y presentación dispares.

En la segunda parte se lidiaron novillos de Ponce, uno de Cayetano Muñoz y otro de Montalvo, que se premió con la vuelta al ruedo. Habría que preguntarle a la presidencia qué le vieron al juego del eral.

En lo que se refiere al cartel anunciado se cayó del mismo el matador salmantino Javier Blanco. Su lugar lo ocupó por la mañana Javier Conde. Por la tarde, abrió la segunda parte del festival, el cacereño de Cabezuela del Valle, Alejandro Fermín, cambio que en ningún momento se anunció a los espectadores.

Lo dicho, jugar a la adivinanzas.

Toros con comida

Si en la antigua Roma se hablaba de Pan y Circo, en la zarzuela del maestro Barbieri con letra de Picón se anuncian “Pan y Toros”; ayer la empresa Balears Cambio de Tercio, obsequió a los presentes con Paella, comida que suele ser muy habitual los domingos en muchos hogares, además de perritos calientes.

Había que reponer fuerzas para poder seguir esta Fiesta-Festival que se inició con quince minutos antes de las doce y se cerró cerca de las cinco.

De los toreros mallorquines que ayer hicieron el paseíllo en la Monumental, el triunfador por número de trofeos fue Juan de Palma. Dos orejas y rabo le dieran del eralito de Montalvo.

Juan de Palma, cual émulo de los toreros que salieron de los pinceles del colombiano Fernando Botero, derrocha desparpajo y conecta con facilidad con el público o el público con él; como prefieran. Realizó una faena efectista y cobró una estocada atravesada. Dos orejas y rabo. Alegría y la fiesta a toda marcha.

Gabriel Pericás actuó en la parte matinal. Compartió banderillas con el también mallorquín Luis Germán Navío y Fernando Sánchez, uno los terceros más reconocidos en el escalafón de banderilleros. Fueron largamente aplaudidos. Pericás compuso una faena muy vibrante, levantando de sus asientos a los espectadores. Al final, un pinchazo recibiendo, una estocada y varios descabellos. Dos orejas.

Gabriel Pericás estuvo muy activo toda la tarde compartiendo palos con Luis Germán y en el último con Rafel Alomar, al que le faltó algo de acierto.

Francisco d’Agostino, jr, también se puede considerar torero de la isla, cerró la primera parte de la mañana practicando un torero muy lento, despacioso y con armonía, se nota que ha hecho mucho campo, aunque en algunos momentos le fallen determinados elementos de la liturgia del toreo. Dos orejas.

El matador Jesús López hacía tiempo que no pisaba un ruedo. Estuvo más que correcto. Su novillo entró dos veces al caballo. Realizó un toreo de buen trazo. Mató de pinchazo, estocada baja desprendida: Dos descabellos Le fueron concedidas dos orejas que paseó con un bebé en brazos.

En último lugar, actuó el mallorquín Rafel Arrom, que como él mismo declaró en estas páginas, es más toreo de valor que artista. Y así estuvo ayer, poco sosegado y con muchos nervios. Aún así quiso componer faena pero hubo enganchones; pero como la Fiesta ya estaba en los más álgido, cortó, también dos apéndices.

El resto de toreros

Y por lo que se refiere al resto de actuantes, abrió el festival el vallisoletano Manolo Sánchez; que es un torero que aunque retirado mantiene, todavía, el aroma de buen corte. Cortó dos orejas.

Javier Conde, socio de la empresa, quiso pero no pudo. Quiso ser el torero estético que ha mostrado muchas veces, pero se mostró algo inseguro. Estocada y varios descabellos. Todo acabó en palmas.

Félix San Román estuvo bien toreando sobre ambas manos y de forma especial al natural ante un animal que se fue quedando parado. Estocada que hace guardia.

Una oreja, El nieto de Suárez y de Samuel Flores, Adolfo, toreó un novillo de la casa. Se le vio, aunque entrenado en el campo, algo falto de oficio. Oreja.

En el resumen de los once novillos lidiados, con algo menos de público en la segunda parte, hay que destacar el toreo de Alejandro Fermín, de buen tono, algo alargado de metraje. Cortó dos orejas.

Y ya para acabar, hay que hacerlo con la buena actuación de Juan Toscano, que cortó dos orejas.

En suma, un festival largo con un público que jaleó a sus favoritos y con muchos brindis de agradecimiento a Javier Conde y a Francisco d’Agostino. Y como dijo en cierta ocasión, José Moro ganadero de la Cardenilla después de haber lidiado en Muro, “Toros muertos, toreros vivos”. Y ayer en Muro ocurrió esto...en un festival que fue una Fiesta- Mucha Fiesta.

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