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La princesa Birgitta de Suecia vivió 26 años en Santa Ponça sin pagar alquiler

Un año después de su fallecimiento, Mallorca recuerda a la princesa que eligió el sol y el golf por encima de los palacios

La princesa Birgitta de Suecia

La princesa Birgitta de Suecia / DM

Palma

Se cumple un año de la muerte de la princesa Birgitta de Suecia, quien falleció el 3 de diciembre de 2024 en su residencia de Santa Ponça, Mallorca, a los 87 años. Figura conocida y querida, dejó, sin duda, una huella en la isla balear, donde eligió vivir durante más de dos décadas

Descrita como una mujer con una personalidad fuerte, según su hermano el rey Carlos Gustavo de Suecia, la princesa Birgitta, segunda de cinco hermanos, fue conocida por su carácter independiente. A menudo criticada por faltar a citas reales como bautizos o cumpleaños, comentó en varias ocasiones que prefería disfrutar del sol en Mallorca antes que cumplir con obligaciones cortesanas, ganándose el apodo de “princesa de la fiesta”.

La princesa Birgitta de Suecia colaboró estrechamente con la fundación Help

La princesa Birgitta de Suecia colaboró estrechamente con la fundación Help / DM

Una amante del golf

Según recuerda la revista ¡Hola!, Birgitta fue “una princesa como las de antes, una estrella de su generación y una de las mujeres que veló, por encima de sus deseos, para que su hermano pequeño llegara a reinar”. 

Una de sus aficiones preferidas era el golf, fue en los años 90 cuando Birgitta de Suecia descubrió la isla, las maravillosas playas y el Club de Golf de Santa Ponça, donde ella residió durante más de dos décadas sin pagar alquiler y donde año tras año se ha organizado un torneo en su honor, celebrado en las instalaciones de la familia Nigorra

El campodel Golf Santa Ponsa I durante el Torneo de Golf Diario de Mallorca Trofeo Banco Sabadell 2023.

El campodel Golf Santa Ponsa I durante el Torneo de Golf Diario de Mallorca Trofeo Banco Sabadell 2023. / Javier Fernández

Acordó vivir sin pagar el alquiler

Luis Nigorra, ha declarado para la revista ¡Hola!, que la princesa mantenía un acuerdo con sus padres: "Mis padres decidieron que Birgitta podría vivir allí gratis, pero no sé por qué. Cuando fallecieron, mis hermanos y yo pensamos que podría quedarse hasta el final de su vida. Tenía un trato con mis padres que nosotros respetamos" Además, afirma que a todos los golfistas les encantaba tenerla allí, amaba Mallorca y era una persona muy positiva.

Una vida sin lujos propios de la realeza

La princesa pasó gran parte de su vida en Munich, se casó con un hombre de la realeza, pero convencida de que no tenía por qué seguir viviendo en Alemania, y con un gran impulso de dejar atrás sus costumbres reales y el ansia de tener una vida discreta y convencional, descubrió la comodidad y la felicidad en Mallorca, concretamente en Santa Ponça.

Un año después de su muerte, el recuerdo de la princesa Birgitta sigue vivo en la memoria mallorquina. Son muchos los que recuerdan su carácter libre, su gran pasión por el golf y la vida deportiva de Santa Ponça y su amor por Mallorca, que se convirtió, sin duda, en su preciado hogar.

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