Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Richard Branson, propietario de Son Bunyola en Mallorca, se despide de su mujer Joan Templeman, fallecida a los 80 años

La pareja, unida durante medio siglo, formaba uno de los matrimonios más sólidos y discretos del panorama empresarial internacional

Richard Branson en Mallorca en una imagen de archivo.

Richard Branson en Mallorca en una imagen de archivo. / .

Carlota Pizá

Carlota Pizá

Palma

El magnate británico Richard Branson, fundador del imperio Virgin y figura habitual en Mallorca por su estrecha relación con el hotel Son Bunyola, ha anunciado este martes la muerte de su esposa Joan Templeman, fallecida a los 80 años.

Branson, de 75 años, ha compartido su dolor a través de dos mensajes profundamente personales en sus redes sociales. “Con el corazón roto por compartir que Joan, mi esposa y compañera durante 50 años, ha fallecido”, escribió el empresario, quien la definió como “la madre y abuela más maravillosa que nuestros hijos y nietos podrían haber deseado jamás” y “mi mejor amiga, mi roca, mi luz guía, mi mundo”. El mensaje concluía con una despedida sencilla y desgarradora: “Te amo por siempre, Joan”.

Una vida juntos desde Londres hasta el Caribe

La historia de Branson y Templeman comenzó en Londres, cuando Joan trabajaba en una tienda de antigüedades y él daba sus primeros pasos como empresario. Él mismo ha contado en varias ocasiones que quedó tan fascinado por ella que llegó a comprar la isla caribeña de Necker Island para conquistarla. Se casaron en 1989, después del primer matrimonio fallido del magnate, y formaron una familia con sus hijos Holly y Sam, que hoy acompañan a su padre en este duelo.

En su segundo y más extenso mensaje, Branson describe con ternura los últimos días que pasaron juntos. “Holly, Sam y yo estamos todos juntos ahora, haciendo todo lo posible para sonreír a través de las lágrimas y centrarnos en todas las cosas buenas que Joan trajo a nuestro mundo. Hay tantas”, empieza.

El empresario relata un inesperado giro del destino que los reunió en el mismo hospital, él recuperándose de un accidente en India y ella de una lesión de espalda en Inglaterra. “Nos reímos juntos acerca de lo típico que era de nosotros terminar en el mismo sitio, como adolescentes enamorados encantados de encontrarse de nuevo”, recuerda.

Ambos compartieron una comida ese día, uno que Branson evoca con especial emoción: “Ella me sonrió, esa sonrisa radiante que iluminaba todo su rostro, la misma sonrisa de la que me enamoré el primer momento en que la vi, hace medio siglo”. Poco después, relata, Joan falleció “rápidamente y sin dolor”, con él a su lado.

Un último año lleno de celebraciones

Branson destaca que, pese a los problemas de salud, el último año de Joan estuvo lleno de alegría: “Su hermosa celebración de 80 cumpleaños en Kasbah Tamadot en Marruecos, rodeada de sus amigos más cercanos; las celebraciones 40 de Sam a bordo de Virgin Voyages; incontables momentos en los que estaba radiante de felicidad”. “Ella vivió tan plena y alegremente, siempre pensando en los demás, siempre levantando a todos los demás”, continúa, “verla tan feliz en esos últimos meses es algo que atesoraremos para siempre”.

El fundador de Virgin expresa en sus palabras la magnitud del vacío que deja su pérdida: “La vida nunca será lo mismo sin ella. Pero tenemos cincuenta años increíbles de recuerdos… Fue una relación que funcionó. Nos reímos mucho. Tuvimos mucha suerte”. “Joan era mi todo, la estrella brillante alrededor de la cual el universo de nuestra familia siempre ha orbitado”, añade. Para Branson, esa luz “no se ha ido, simplemente ha tomado una nueva forma”.

Una conexión profunda con Mallorca

El empresario mantiene desde hace más de dos décadas una relación especial con Mallorca, encarnada en la finca Son Bunyola, un enclave del corazón verde de la isla que le enamoró en 1998. Aunque los permisos y obstáculos administrativos frustraron su primer intento de convertirla en un hotel boutique, Branson no se dio por vencido y recuperó la propiedad en 2015. Tras ocho años de obras, dificultades logísticas y una pandemia, Son Bunyola abrió por fin en el verano de 2023.

Hoy es uno de los hoteles de agroturismo más exclusivos de Baleares, con 330 hectáreas de naturaleza protegida y un diseño que combina el estilo mediterráneo con materiales locales como la piedra y la madera. Branson suele alojarse en el propio hotel cuando visita la isla. Lo hace como un huésped más, en una de las 27 suites del edificio principal o en alguna de las villas de lujo repartidas por la finca. Los trabajadores y vecinos de la zona lo describen como un visitante cercano y habitual.

Tracking Pixel Contents