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El restaurante Xólotl cumple diez años de auténtica cocina mexicana en Palma

Ceci Velázquez, su madre, Cecilia Gutiérrez, y el cocinero Xavi Comas están al frente de este establecimiento de la plaza Progreso, donde se elaboran recetas tradicionales de México

VÍDEO | El restaurante mexicano Xólotl cumple 10 años

B. Ramon

Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

“Yo subí la barrera y teníamos ochenta euros en la cuenta el primer día. Pero teníamos mucha fe y mucha confianza en que íbamos a hacer algo que sabíamos hacer y que teníamos un hueco, porque en ese momento no había restaurantes mexicanos tradicionales, nos quedaban muy lejos de la zona”, recuerda Ceci Velázquez, responsable del restaurante Xólotl, ubicado en la plaza Progreso, que el próximo mes de diciembre cumplirá 10 años. Junto a ella está su madre y pieza fundamental, Cecilia Gutiérrez, que dejó todo en México y vino a Mallorca para embarcarse en este proyecto, del que puede decirse que han construido con sus manos, ya que ambas y Xavi Comas, también cocinero y pareja de Ceci, se encargaron de pintar y adecuar el local en cuestión de dos meses. Empezaron llenando por el boca a boca y una década después cuentan con clientes fieles desde el primer día. Las tortillas de maíz elaboradas de manera artesanal, las gorditas (tortitas más gruesas fritas y rellenas) y las enchiladas son platillos marca de la casa, especialidades que a veces fusionan con ingredientes mallorquines para celebrar la unión de culturas que es su familia.

“Nosotros aquí realmente aplicamos la cocina tradicional mexicana y la llevamos a otro nivel, en el sentido de que hacemos las cosas como se hacían desde los tiempos prehispánicos, como es la nixtamalización del maíz. Yo hago las tortillas una por una, las que vendemos, nadie las vende”, explica Cecilia Gutiérrez. Ella se encarga de las elaboraciones calientes, de las más laboriosas y más tradicionales, que aprendió de su abuela, también cocinera y con la que creció. En su familia, comenta, la comida siempre ha sido un pilar y tanto los hombres como las mujeres han cocinado. Ella había ejercido de médica durante 25 años en un pueblo de Michoacán y cuando su hija le propuso venir a Mallorca estaba trabajando en una pastelería y ayudando a un hijo suyo diseñador de moda. Le bastó un día para tomar la decisión de cambiar de vida a los 54 años y formar parte del restaurante. Llegó en septiembre de 2015, el tiempo justo para poner a punto el local, pintar las sillas, las paredes… Hoy, su jornada transcurre principalmente en el centro de producción, un espacio externo a Xólotl, que les permite mantener la calidad de los platos y que posibilitará la puesta en marcha de un servicio de comida a domicilio a principios del próximo diciembre.

“Es un proyecto que tiene una base cultural fuerte, nosotros nos hemos vuelto un hogar, como un punto de comunión de la comunidad mexicana”, reflexiona Ceci Velázquez sobre el restaurante. Tras estos diez años, tiene claro cuál es la clave para mantenerse en el tiempo: “Aunque estamos lejos, se puede encontrar ese rinconcito de verdad mexicano, no solo es la comida, sino todo lo que conecta alrededor de la comida: el ambiente, el trato, la cercanía, que mientras estés aquí te sientas como en México, eso es lo que siempre intentamos”. Una imagen del dios azteca Xólotl, con cabeza de perro, preside la sala del comedor, donde la decoración rinde homenaje a su cultura y donde se celebran fechas tan significativas como el Día de los Muertos o se elaboran platos especiales por el aniversario de la Revolución Mexicana, que se conmemora el 20 de noviembre.

A la más joven de las dos cocineras le costó tiempo encontrar su lugar en Mallorca y por ello es, además, cofundadora de la Asociación Mexicanas en Mallorca, para “dar acompañamiento a las mujeres” de su país, a las que asesoran en cuestiones de emprendimiento y legales. Velázquez recuerda que durante esos primeros años en la isla, y aunque tenía trabajo, prefería dedicar su tiempo libre a cocinar para otros, por lo que muchas veces telefoneaba a su madre para preguntarle cómo hacía uno de esos platillos tradicionales. Trabajando en la hostelería conoció a Xavi Comas, cocinero, y la idea de montar su propio restaurante surgió de manera natural, explica. La llegada de su progenitora acabó de impulsar el proyecto. “Estamos en un punto en que hemos aprendido muchísimo. Aunque teníamos conocimientos de cocina mexicana, nos hemos ido especializando más. Nos sentimos muy agradecidos, porque siento que no es fácil mantenerse en el tiempo y la gente viene, se han hecho amigos, familia”, comenta sobre estos primeros diez años.

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