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La lana mallorquina que viajó a Pekín para convertirse en luz

La diseñadora María Abando transforma la lana de las ovejas de su familia en lámparas que ahora iluminan una galería de Tadao Andō en China

Las lámparas 'Pixidio', creadas por María Abando, se han expuesto en Pekín, China.

Las lámparas 'Pixidio', creadas por María Abando, se han expuesto en Pekín, China. / María Abando

Palma

En un edificio diseñado por el célebre arquitecto japonés Tadao Andō, en pleno corazón de Pekín, una serie de lámparas mallorquinas difunden una luz cálida y orgánica. Son las 'Pixidio', piezas únicas creadas por la diseñadora industrial María Abando, confeccionadas íntegramente con lana de oveja mallorquina, un material que hasta hace poco era considerado un residuo sin valor, pero que ahora viaja a China para reivindicarse como símbolo de sostenibilidad, diseño y territorio.

Las obras de Abando forman parte de The Line Dreams, una exposición comisariada por el artista Javier Riera, que reúne a cerca de 40 diseñadores españoles —entre ellos varios Premios Nacionales de Diseño— para explorar la luz como lenguaje universal. La muestra, inaugurada en la Genesis Art Gallery de Pekín, celebró el 50 aniversario de las relaciones diplomáticas entre China y la Unión Europea y permaneció abierto hasta finales de octubre.

La diseñadora trabaja con la lana de las ovejas mallorquinas de su familia, que se crían en extensivo en la finca Ses Cabanasses, en Petra. "Hace unos años me di cuenta de que esta lana se estaba tirando. Algo que antes era una riqueza para los payeses había perdido todo su valor. Se mandaba a China sucia, por céntimos el kilo", explica Abando.

Del residuo al diseño: el renacer de la lana mallorquina

Desde 2019, la lana de oveja está catalogada por la Política Agraria Común como un residuo animal de categoría SANDACH 3, lo que impide su aprovechamiento comercial sin un tratamiento específico. Una paradoja que Abando afronta desde la creación artística: "La lana es un material noble y renovable. Todos los años vuelve, porque hay que esquilar las ovejas". "Tiene propiedades maravillosas, pero el proceso para hacerla útil se ha ido abandonando", lamenta.

De hecho, en toda España apenas quedan dos lavaderos de lana activos. "España fue un país identificado por la lana merina, pero los lavaderos se cerraron. Ahora hay un movimiento de recuperación, aunque requiere inversión. La paradoja es que enviábamos la lana sucia a China, allí la procesaban y luego nos devolvían tejidos mezclados con otras fibras", señala Abando.

Frente a esta lógica globalizada, Abando ha optado por una producción artesanal y local. Ella misma selecciona los vellones durante la esquila, lava y carda la lana con técnicas tradicionales y la transforma mediante fieltrado húmedo, una técnica que no necesita maquinaria compleja.

"Trabajo la lana en plano, cruzando las fibras y aplicando agua caliente y jabón. Al frotar, las escamas de la fibra se enganchan y crean el fieltro. Es un material resistente, compacto, que no se rasga y que tiene una capacidad especial para difundir la luz", detalla.

Ovejas mallorquinas después de la esquila en Ses Cabanasses, Petra.

Ovejas mallorquinas después de la esquila en Ses Cabanasses, Petra. / María Abando

Esa cualidad lumínica llevó a Abando a concentrarse en la creación de lámparas. "Como diseñadora industrial siempre me he sentido más cerca de los objetos que de la moda. La lana difunde la luz de una forma cálida y muy acogedora y eso me inspiró a crear lámparas que generaran ambientes envolventes", subraya.

Las piezas de la serie 'Pixidio' están inspiradas en cápsulas vegetales que se abren al secarse para liberar sus semillas. Es una metáfora de transformación que encaja con la propia historia de la lana mallorquina, renaciendo como materia de diseño.

La luz de un material con memoria

El recorrido de 'Pixidio' comenzó en 2023, cuando Abando presentó sus lámparas en la feria Hábitat de Valencia. Su trabajo fue seleccionado para una exposición dedicada a nuevas tendencias y posteriormente para otra exposición dentro del Madrid Design Festival. De esa muestra nació la selección que viajó a Pekín, donde ahora comparte espacio con figuras como Miquel Milà, Antoni Arola o Álvaro Catalán de Ocón.

La diseñadora, que asistió a la inauguración, recuerda la experiencia como "alucinante". "China es un mundo aparte. No tienen Google y cuesta encontrar información sobre sus eventos de diseño, pero vivirlo allí fue impresionante. Todo es enorme y ver las lámparas en ese entorno fue emocionante", destaca. "Además, me parecía muy simbólico que la lana viajara de nuevo a China, pero esta vez no como residuo, sino como ejemplo de un material con valor", añade.

María Abando observando sus creaciones.

María Abando observando sus creaciones. / María Abando

Abando continúa trabajando desde Mallorca en nuevas series. Una de ellas, 'Radiolaria', se inspira en los organismos microscópicos del plancton y otra, 'Sacred Geometry', explora los poliedros platónicos. Cada pieza es moldeada a mano, teñida con pigmentos naturales y bordada con precisión artesanal.

"No tengo página web, solo Instagram —@mariabandolaran—, pero disfruto enseñando y mostrando el proceso. Todo tiene mucho trabajo detrás", afirma.

Más allá del diseño, su proyecto es también una reflexión sobre la memoria del territorio. "La lana tiene toda una historia dentro: el paisaje, las ovejas, el esfuerzo de mantener los campos. Es un material que guarda la huella de Mallorca", dice.

"Aunque no volvamos a los usos antiguos, como los colchones o las mantas, sí podemos hacer que la lana sea un material que represente al territorio: natural, auténtico y lleno de posibilidades", concluye.

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