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Ni calor ni frío: así se llama en Mallorca ese tiempo en el que no sabes qué ponerte

Una publicación en redes ha desatado un animado debate entre los mallorquines sobre cómo nombrar ese clima templado que no es ni propio del verano ni del otoño

Ni calor ni frío: así se llama en Mallorca ese tiempo en el que no sabes qué ponerte

Ni calor ni frío: así se llama en Mallorca ese tiempo en el que no sabes qué ponerte / B. Ramon

Palma

El entretiempo tiene nombre, aunque no todos se pongan de acuerdo. Una publicación en X (antes Twitter) ha reavivado el eterno debate lingüístico sobre cómo llamar a las cálidas jornadas que acompañan el arranque de noviembre en Mallorca, cuando los abrigos aún no son necesarios y la playa sigue siendo una opción tentadora.

El mensaje, compartido por un usuario con sensibilidad por la lengua, decía así: “Consell del primer de novembre: En castellà alguns usen el mot maleta ‘veroño’ (= VERano + otOÑO) per a referir-se a les tardors càlides que tenim darrerament. I, per la dèria calcadora, alguns també ho diuen en català. En #boncatalà en podem dir TARDOR ESTIUENCA".

El comentario, lanzado con humor y reivindicación lingüística, ha despertado un sinfín de respuestas entre usuarios mallorquines que aportaban sus propias propuestas —algunas tradicionales, otras más creativas— para definir ese tiempo incierto entre el verano y el invierno.

‘Primavera d’hivern’ o el arte de no pasar frío ni calor

Entre las respuestas más repetidas aparece el término ‘Primavera d’hivern’, una expresión documentada desde el siglo XVII y de uso general hasta el XIX, cuando empezó a convivir con el cultismo ‘tardor’.

Los usuarios recordaban que los distintos diccionarios definen esta expresión con múltiples significados: “Estació tèbia que a l’hemisferi nord correspon als mesos de març, abril i maig”, “tardor”, “migtemps” o “cadascuna de les dues estacions que precedeixen immediatament a l’estiu i a l’hivern”.

Aunque hoy su uso cotidiano se ha perdido, algunos reivindican que ‘Primavera d’hivern’ conserva un tono poético y popular, especialmente vivo en Baleares y la Comunidad Valenciana, y que sería una alternativa más autóctona que el castellanismo ‘veroño’.

Un debate entre la lengua y el clima

Más allá de las palabras, el debate refleja una realidad cada vez más evidente en Mallorca: los otoños templados y prolongados que difuminan las fronteras estacionales. En pleno cambio climático, hablar del tiempo —y de cómo nombrarlo— se convierte también en una forma de observar cómo cambia la isla.

Entre ‘tardor estiuenca’, ‘primavera d’hivern’ y ‘veroño’, los mallorquines parecen coincidir en algo: no hace falta inventar nuevas palabras, sino recuperar las que siempre han descrito, con precisión y cariño, los caprichos del clima mediterráneo.

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