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Bebidas

Fin a la barra libre de refrescos

El relleno ilimitado de bebidas azucaradas ha pasado a la historia en los locales de hostelería del Reino Unido, una medida que ya adoptó hace casi diez años Francia. El motivo no es otro que atajar las cada vez más altas cifras de obesidad en la población, especialmente en el colectivo infantil.

Un joven rellena su vaso 
de refresco en el 
dispensador. 
|  Efe

Un joven rellena su vaso de refresco en el dispensador. | Efe

Ágatha de Santos

Vigo

Las cafeterías y restaurantes británicos de comida rápida han dejado de ofrecer a sus clientes el relleno ilimitado de bebidas azucaradas, tras la entrada en vigor, el pasado 1 de octubre, de una ley con la que el Gobierno británico quiere reducir las cifras de obesidad en la población, especialmente en la infantil. El Reino Unido, sin embargo, no es el primer país que acoge esta medida: Francia ya la adoptó en 2016, incluyendo en esta prohibición las bebidas con edulcorantes sintéticos para combatir esta patología, una de las principales causas de mortalidad y morbilidad.

La restricción al relleno de bebidas azucaradas ha generado una gran polémica en redes sociales. Frente a este rechazo, los profesionales de la salud coinciden en señalar que la obesidad constituye un grave problema de salud pública que debe abordarse con todas las herramientas disponibles. Catalogada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022, la prevalencia del sobrepeso en el mundo igualó a la de la desnutrición.

"Dadas las cifras de su prevalencia y el efecto negativo, ha llegado el ‘momento para la acción’. Debemos unirnos todos frente a esta enfermedad", afirma la doctora Rosaura Leis, catedrática de Pediatría de la Universidad de Santiago de Compostela (UCS) y experta en obesidad.

Patología multifactorial, resultado de la interacción de genes y ambiente, la obesidad es una patología compleja y de difícil solución. "Hoy sabemos que la obesidad es una enfermedad crónica y tratable, pero, según la Academia Americana de Pediatría en su documento de 2023 sobre el diagnóstico y tratamiento de la obesidad en niños y adolescentes, no tiene cura. Por ello, resulta fundamental su prevención y, cuando esta no es posible, garantizar un diagnóstico y tratamiento precoces", dice.

Al respecto, explica que la obesidad y sus enfermedades asociadas, como hipertensión, diabetes tipo II e hipercolesterolemia, tienen su origen en los periodos críticos del crecimiento y desarrollo: la infancia y la adolescencia. "Debemos iniciar su prevención en estos periodos de la vida, que son una ventana de oportunidad para la programación metabólica y mejorar la salud a corto, medio y largo plazo", señala.

La especialista aplaude toda medida que contribuya a mejorar la alimentación y a reducir el consumo de azúcares simples, grasas saturadas y trans, así como de alimentos procesados, especialmente desde la edad pediátrica. Además, apuesta por la educación y la formación en hábitos saludables, fundamentales para prevenir el sobrepeso y la obesidad. "Debemos incorporar en el currículo escolar una materia sobre hábitos saludables, donde el niño aprenda a elegir y preparar un menú, y que lo pruebe y lo comparta con sus compañeros y su familia. Además, la familia —y especialmente los abuelos, como transmisores de nuestra tradición gastronómica y cultural— deben desempeñar un papel fundamental", asegura.

Según la pediatra, también es necesario promocionar la adherencia a las dietas tradicionales –en el caso de Galicia, a la dieta atlántica–; aumentar la actividad física; disminuir el tiempo que dedicamos a las pantallas, y cuidar nuestra microbiota, evitando los factores de riesgo de disbiosis o desequilibrio de esta. "Debemos identificar los determinantes sociales de salud para identificar grupos de riesgo y orientar hacia ellos las estrategias", agrega.

La doctora en Farmacia y nutricionista Amil López Viéitez también apuesta por incorporar en colegios e institutos una asignatura transversal de educación nutricional. "Es necesaria una materia que proporcione a los menores habilidades culinarias y nociones de economía doméstica, para que aprendan a gestionar el presupuesto familiar. Muchas veces, los colectivos con menor poder adquisitivo se ven abocados a consumir productos ultraprocesados por ser más económicos", explica.

La nutricionista viguesa aplaude la restricción del llenado ilimitado de bebidas azucaradas, al entender que contribuye a reducir el consumo de azúcar libre a corto plazo y refuerza el mensaje sobre la responsabilidad que tienen también la industria y las empresas de distribución alimentaria de poner a disposición del público alimentos saludables. Sin embargo, entiende que este tipo de acciones coercitivas deben de ir acompañadas de políticas que promuevan los hábitos saludables.

"Es una medida que aborda un síntoma, pero no la raíz del problema. La obesidad es una condición multifactorial que no depende únicamente del exceso calórico; también requiere políticas que fomenten la actividad física en niños y adolescentes, que promuevan un buen descanso nocturno y, sobre todo, que impulsen la concienciación familiar sobre la importancia de mantener hábitos de vida saludables", comenta.

Para combatir la obesidad, la nutricionista entiende que también es necesario seguir mejorando el etiquetado nutricional y apostar por políticas sanitarias que fomenten el consumo de productos locales y de temporada. "Creo que las estrategias contra la obesidad deben incluir campañas de refuerzo positivo, no solo de prohibición", asevera.

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