Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Oblicuidad

El miedo se adueña del asesino del león ‘Blondie’

El cazador que mató al bello ejemplar africano, arrancándolo de la reserva donde era investigado, retiró la foto de las redes

‘Blondie’, el león asesinado.

‘Blondie’, el león asesinado.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Matías Vallés

Matías Vallés

Nunca es tarde para aprender a odiar. La noticia de la muerte a manos de un cazador de Blondie, un majestuoso ejemplar de león de Zimbabue estudiado por la universidad de Oxford y condecorado con el collar correspondiente, sirve para calibrar la bajeza a la que puede descender un ser humano. Por si se necesitaran más ejemplos.

Ni siquiera merece la pena analizar si el felino reproductor de cinco años fue arrastrado fuera de los límites de la reserva protectora mediante artimañas ilegales, seduciéndolo mediante un banquete carnívoro. Para qué examinar los agravantes de un asesinato, que dejó huérfana a la manada coronada por Blondie. Al matarife le faltó tiempo por supuesto para colgar en Facebook la foto junto al cadáver de su víctima en una lucha desigual. Y para retirar también la imagen incriminadora a continuación, ante la reacción furibunda en las redes sociales.

Por una vez, la saña acumulada en los foros digitales se enfoca hacia una causa justa, con el aliciente de que el arma del crimen no protegerá del miedo al asesino de Blondie. El jactancioso está condenado a no presumir de su bajeza, el único propósito innoble de la caza mayor. Si se mantiene en la legalidad de su misión, ¿por qué elimina la foto a toda prisa en un reflejo de culpabilidad?

Por fortuna para los implicados, no habrá una simetría en el castigo. La furia de las redes es tan arrasadora como pasajera. Equivale al disparo de un dardo anestesiante. El matador gozará de una segunda oportunidad, a diferencia de su víctima, pero antes deberá atravesar el pánico que quiso infligir. Ni se lo deseamos ni haríamos lo más mínimo por mitigarlo.

El planeta entero queda herido con la muerte de Blondie, por eso ha logrado impresionar a los abrazaárboles que somos vegetalistas pero no animalistas. La estirpe de Putin o Netanyahu se ramifica en vértices inesperados. Hay cazadores de la estirpe de Miguel Delibes, que aman la naturaleza y el equilibrio entre las especies, pero en esa familia no se cuenta el asesino del león de Zimbabue. Al convertir su acción miserable en una bravuconada , solo cabe plantearle la pregunta del replicante Roy Batty a un Harrison Ford al borde de precipitarse al vacío en la escena final de Blade Runner:

-Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad?

Desde luego, el asesino de leones también puede pedirle perdón al planeta al que ha ultrajado, pero solo será creíble si se arrepiente abriendo su cartera. Es decir, arriesgando por primera vez desde que decidió matar a un animal sagrado. No basta ni de mucho con el «lo siento mucho, no volverá a ocurrir» de los escopeteros desaforados. Y sí, el agonizante Batty salva in extremis a Harrison Ford, agarrándolo por la muñeca para depositarlo en lugar seguro. Un androide condenado a la extinción posee mejores sentimientos que el asesino de Blondie, que ha privado al mundo de la contemplación admirada de la fiera en plenitud.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • Muerte
  • Facebook
  • Universidad
Tracking Pixel Contents