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Nació inesperadamente en Mallorca durante sus vacaciones: así está la pequeña Ella diez años después

Lo que iba a ser un viaje de dos semanas se convirtió en casi tres meses de baja por maternidad forzada en el extranjero

Nació inesperadamente en Mallorca durante sus vacaciones: así está la pequeña Ella diez años después

Nació inesperadamente en Mallorca durante sus vacaciones: así está la pequeña Ella diez años después / MZ

Simone Werner

Palma

Para Lydia y Raffaele Carnesecca, junto a su hija Emilia (entonces de tres años), aquel viaje de junio de 2015 debía ser su último verano como familia de tres. Lydia estaba embarazada de 22 semanas, y la ginecóloga le aseguró que volar no suponía ningún problema. Todo iba perfecto y hasta la doctora les animó a llevar a cabo el viaje.

Durante dos semanas disfrutaron de Mallorca hasta que, el 25 de junio, justo un día antes de volver, Lydia notó que algo iba mal. En el hospital le diagnosticaron una rotura parcial de bolsa con riesgo de parto prematuro. Los médicos dejaron claro que volar a Alemania en ese estado era impensable: “Volar así significa la muerte del bebé”. La única opción era quedarse en el hospital Son Espases de Palma.

El nacimiento prematuro de Ella

El 19 de julio, cuando Raffaele se disponía a volar a Alemania para resolver trámites, Lydia entró en parto prematuro. Al día siguiente nació Ella Marisol Monika mediante cesárea, con solo 29 semanas de gestación, 1.600 gramos de peso y 41 centímetros de estatura.

Comenzó entonces una etapa difícil: incubadora, alimentación intravenosa, mascarilla de oxígeno y medicación para el corazón. Poco a poco, la niña fue ganando fuerza. Para poder viajar de vuelta a Alemania, Ella necesitaba incluso un pasaporte biométrico, algo complicado de conseguir con un recién nacido que apenas abría los ojos unos minutos al día.

Ella en Son Espases: incubadora, alimentación intravenosa, mascarilla de oxígeno y medicación para el corazón.

Ella en Son Espases: incubadora, alimentación intravenosa, mascarilla de oxígeno y medicación para el corazón. / Carnesecca

Tres meses de incertidumbre en la isla

Mientras la pequeña crecía y luchaba por sobrevivir, la familia tuvo que resolver múltiples problemas: desde el alojamiento para Raffaele y la hija mayor, hasta las gestiones con el consulado y la aseguradora. Finalmente, cuando Ella alcanzó el peso mínimo requerido, la compañía aseguradora autorizó el traslado médico.

El 28 de agosto de 2015, madre e hija volaron en un Learjet medicalizado desde Mallorca a Hannover, acompañadas por una intensivista pediátrica y dos enfermeras. “Era como una UCI voladora”, recuerda Lydia. Padre e hija mayor viajaron en un vuelo comercial paralelo.

El coste total de su estancia en la isla superó los 12.000 euros en alojamiento, comida y coche de alquiler, aunque la aseguradora se hizo cargo de los gastos médicos, valorados en seis cifras.

Ella con su hermana mayor en el hospital de Son Espases, en Mallorca.

Ella con su hermana mayor en el hospital de Son Espases, en Mallorca. / MZ

La vida después del susto

Ya en Alemania, la familia vivió semanas de tensión en el hospital, donde el personal no podía dedicar la misma atención exclusiva que en Palma. Además, Lydia arrastraba la duda de si había hecho algo mal durante el embarazo. Los médicos nunca pudieron confirmar la causa de la rotura de bolsa, aunque sospecharon una infección bacteriana.

Pese a algunos problemas en la infancia —incluida una cirugía de oído que retrasó su habla—, hoy Ella tiene diez años y goza de buena salud. Es animadora, estudia español a través de una aplicación en su móvil y presume de que su pasaporte diga “Palma de Mallorca”. Incluso prefiere que la llamen por su segundo nombre, Marisol.

Una conexión eterna con Mallorca

La familia mantiene un fuerte vínculo con la isla. En 2016 bautizaron a Ella en una iglesia junto al mar y, en un viaje posterior, regresaron al hospital Son Espases para agradecer los cuidados recibidos. “Todavía recuerdo el olor dulce del desinfectante y el pitido de las máquinas”, dice Lydia, emocionada.

Hoy, con perspectiva, afirma que nunca volvería a volar embarazada. Aunque reconoce entre risas: “Si tuviera otro hijo en Mallorca, esta vez sería de manera planificada”.

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