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El verano pasado

Maduro y Chávez le ríen las gracias a Juan Carlos I en Marivent

Maduro y Chávez le ríen las gracias a Juan Carlos I en Marivent

Maduro y Chávez le ríen las gracias a Juan Carlos I en Marivent / Lorenzo

Matías Vallés

Matías Vallés

Nicolás Maduro ha sido solo un epígono en Venezuela, pero sobre todo en la historia de altos vuelos de Marivent. De hecho, nadie reparó en la figura del actual presidente sudamericano con motivo de la cumbre mallorquina de reconciliación entre Juan Carlos I y Hugo Chávez en julio de 2008, para suturar la crisis provocada a raíz del regio y contundente «¿Por qué no te callas?»

La actualidad permanente de Maduro se acentúa porque Trump ha enviado a barcos de guerra a husmear en los arrabales venezolanos, después de etiquetar de «narcotraficante» al titular de Caracas. Se tambalea pues la carrera que se iniciaba en Marivent, como ministro de Relaciones Exteriores de Chávez. Su homólogo Miguel Ángel Moratinos en el Gobierno de Rodríguez Zapatero completaba el risueño cuarteto mallorquín.

Maduro y Chávez le rieron las gracias a Juan Carlos I a dentadura descubierta, para afianzar que se habían limado los colmillos. Una camiseta impresa con el legendario «¿Por qué no te callas?» selló el jocoso reencuentro. La Cumbre Mallorquina enmendaba un año más tarde a la Iberoamericana, no existe un solo jefe de Estado que no haya reído a mandíbula batiente en la isla. Los quisquillosos señalarán la excepción de Carlos III de Inglaterra, pero por aquellos tiempos solo era príncipe de Gales y debemos a su madre, Isabel II, el legendario «solo he sido feliz en Mallorca».

Siempre bajo la suspicacia del negocio, a la reunión en apariencia cuatripartita no faltó el ministro de Petróleos, Rafael Ramírez Carreño. El Rey anfitrión saludó a su invitado presidencial con un definitivo «gracias por venir hasta aquí para verme». Aquí siempre es Mallorca.

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