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Espacio Jorge El Pediatra

Somos más pobres que ellos…

Sumo ya 15 años como cooperante en países como el Chad, Senegal, República Dominicana y Paraguay. Todos tienen un denominador común: las sonrisas de sus pequeños y la bondad de sus gentes

Atendiendo en un centro sanitario de Ruanda. | J.M.

Atendiendo en un centro sanitario de Ruanda. | J.M.

Jorge Muñoz

Jorge Muñoz

Muy buenas, familias. Aunque esta sección está creada para hablar de la salud infantil y de todo lo que lo engloba, me vais a permitir expresaros como se encuentra uno recién llegado de Ruanda, país en el que he tenido la suerte de trabajar durante cerca de dos semanitas.

El que os escribe ya va acumulando años de juventud y son ya 15 años los que voy sumando como cooperante en países como la República del Chad, Senegal, República Dominicana y Paraguay. Todos tienen un denominador común… las sonrisas de sus pequeños y la bondad de sus gentes.

Pienso que nos estamos desconectando de la Tierra, literalmente, no como planeta hermoso que es, sino de la Tierra. Comer los productos que nos da, directamente del modesto huerto a la olla, en la mayoría de ocasiones con fuego de leña, hace que nos cambie la flora bacteriana hacia una desinflamación, y esto se está perdiendo en el mal llamado mundo desarrollado. No estoy diciendo que debamos estar haciendo fogatas para cocinar, no, lo que digo es que comemos demasiados elementos modificados, alterados, para un consumo mayoritario y rápido, donde todos los tomates, lechugas, endivias… saben igual por muy «bonitos» que se vendan por fuera. Este mal comer nuestro forma parte de una cadena de trastornos psicoemocionales que nos lleva a una espiral de malestar de la que debemos salir.

La doctora Reina Lladó y Jorge Muñoz con algunos de los peques.

La doctora Reina Lladó y Jorge Muñoz con algunos de los peques.

Del mismo modo que nos estamos alejando del verdadero sabor de nuestros alimentos, tristemente también hay un alejamiento claro y severo entre las personas, y lo más triste, entre familiares. No sé si pensáis lo mismo pero cada vez la gente se saluda menos, se abraza menos, se dice «te quiero» menos, nos besamos menos, y puede que hagamos el amor menos. En mi opinión, el principal culpable, el móvil. Tanta conexión nos está desconectando. Ver a una familia con el niño «enchufado» a una tablet, con cascos, mientras se come alrededor de una mesa, indica, sin duda, una falta de comunicación familiar con malas consecuencias.

He llegado de un lugar donde se trabaja desde que sale al sol, a las 6.00, hasta que se pone a las 18.00. Siempre las mismas horas porque Ruanda está un poco más abajo del Ecuador terrestre. Se trabaja en familia, los que pueden escolarizar a sus hijos lo hacen, y si el peque está de vacaciones, o no puede ser escolarizado, ayuda en el campo. Los hermanos se cuidan entre ellos, los niños ríen entre las plataneras mientras corren por caminos arenosos, simulando tener un móvil con una lata oxidada, hasta el más pobre te ofrece un poco de caña para masticar, sin olvidar los abrazos que te propinan desde el más joven de 3 añitos hasta su bisabuela octogenaria. La familia existe allí, y quiero creer que existirá por mucho tiempo.

Si el amor que se percibe en esas gentes, los abrazos, las sonrisas constantes, esas miradas transparentes, su generosidad, los saludos con las palmas de las manos dirigidas hacia ti, la lentitud del paso del tiempo, lentitud hermosa… se pudiera calcular con algún tipo de «moneda», me atrevo a decir que son mucho más ricos que nosotros, o dicho de otro modo, somos más pobres que ellos.

Amén.

Podéis contar con nuestro equipo de Espacio Jorge el pediatra, contactando por Whatsapp en el 667719202.

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