El efecto Roig Arena
El recinto multieventos del empresario Juan Roig convierte una zona degradada del borde urbano sur de València en una dinámica centralidad que atrae negocios y vecinos
El Roig Arena, la gran dotación deportiva, cultural y de ocio que construye el empresario Juan Roig (Mercadona) en Quatre Carreres, uno de los barrios del sur de València, ha generado una nueva centralidad donde antes había vacío urbano, zonas verdes testimoniales y calles inhóspitas. El coliseo con su singular cubierta de baldosas porcelánicas de color gris, capaz de crear un microclima en las amplias terrazas interiores con zonas de ocio y restauración, ha cambiado la cara del borde urbano sur de la capital valenciana. Un efecto Guggenheim a escala.
El Roig Arena quiere dialogar con su entorno. Es «un proyecto de ciudad» recalcan como un mantra sus promotores. A su alrededor ha surgido vida nueva, empezando por las infraestructuras complementarias construidas y pagadas por el empresario e incluidas en el acuerdo de cesión de la parcela municipal sobre la que se ubica el Roig Arena, pero también con la sucesión de nuevos negocios (farmacias, inmobiliarias, tiendas de decoración, restaurantes de diseño, clínicas de estética o reproducción asistida, despachos de diseño y edificios enteros de apartamentos turísticos) que se han abierto en el entorno de la avenida Antonio Ferrandis, donde sobresale la silueta del Roig Arena.
300 millones de euros
El Roig Arena, con una inversión que ronda los 300 millones de euros, llega acompañado de tres infraestructuras complementarias pagadas y construidas por Juan Roig. Una de ellas un colegio de Educación Infantil y Primaria, el CEIP «Les Arts», con 400 plazas. Las obras se ejecutaron hace ya tres años y el colegio está en funcionamiento. También se ha construido un aparcamiento en altura que junto con otro espacio de estacionamiento en superficie sumarán 1.200 plazas en el entorno inmediato del recinto deportivo, con capacidad máxima para entre 15.000 y 20.000 personas (en modo concierto).
Se ultiman estos días las obras del parque de 20.000 metros cuadrados que envuelve el Roig Arena (otro de los compromisos del promotor), donde se han plantado 340 árboles (algarrobos, plátanos, moreras y acacias y zonas de césped). En una ciudad donde las olas de calor son más tempranas, largas y frecuentes las zonas de sombra y refresco son ya necesidad. En la gran plaza del Roig Arena, que en conjunto suma un espacio urbanizado de 40.000 metros cuadrados, se han instalado juegos infantiles, una cancha polideportiva y nuevo mobiliario, así como unas gradas y zona de pícnic que harán del espacio una zona más completa.
Las espectaculares prubesa de iluminación del Roig Arena - Roig Arena
Punto neurálgico y clave para el desarrollo de la ciudad
La cercanía de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Calatrava, la nueva conexión tranviaria con el centro que discurre por delante del futuro recinto deportivo y de conciertos, así como la presencia de dos grandes centros comerciales en el entorno, han contribuido al lanzamiento de esta zona del distrito de Quatre Carreres, hasta hace no muchos años zona de huerta y alquerías, donde ahora se construyen exclusivas promociones residenciales de arquitectura blanca, muchas con piscina.
El contraste del nuevo barrio que emerge con el Roig Arena con las barriadas populares y bloques de viviendas sociales del entorno inmediato llaman la atención, aunque las obras del recinto deportivo y las nuevas construcciones también impulsan la rehabilitación y revalorización de edificios ya existentes.
Uno de los empeños de los promotores del Roig Arena ha sido evitar problemas por exceso de decibelios con los vecinos del entorno, algunas de cuyas viviendas están bastante cerca del recinto. Todos tienen en mente la decisión del Real Madrid de suspender, mientras se realizan obras de insonorización, los conciertos y eventos en el Santiago Bernabéu, una de las grandes vías de ingresos del club, por las protestas y la presión de los vecinos del entorno por el ruido y la masificación en las calles aledañas. La diferencia es que el Roig Arena se concibió de origen como espacio cerrado, cubierto, y, aseguran sus responsables, el «aislamiento es brutal».
El recinto, además de pieza central del nuevo distrito deportivo que forman la alquería del Básquet y el Pabellón de la Fuente de San Luis, y elemento vertebrador de Quatre Carreres, quiere ofrecer al visitante una experiencia única. La terraza del primer nivel será un espacio abierto al público con zona de restauración y cafeterías de diseño un punto «retro». Un espacio denominado «El Mercat», con oferta gastronómica variada y asequible desde hamburguesas o pizzas a tapas. La apuesta gastronómica de nivel del Roig Arena es el restaurantes de cocina mediterránea con vistas panorámicas al exterior que dirigirá Miguel Martí, donde se cocinarán arroces y paellas «a leña», un desafío para los ingenieros que han tenido que diseñar los sistemas de extracción de humos. «Podrán cocinarse hasta 20 paellas al mismo tiempo».
Las pruebas de sonido del nuevo Roig Arena
Catedral del siglo XXI
El Roig Arena será, con tres anillos de asientos y una veintena de palcos (que se reservarán en su mayoría a empresas) el recinto multiusos más grande de València y uno de los mejores «Arena» de Europa. Sus promotores han visitado varios de estos recintos para inspirarse, aunque el modelo a seguir es el de Estados Unidos. La idea es que un partido o un concierto se conviertan en una gran experiencia. Los detalles se han cuidado al máximo en este sentido. El interior del recinto, con una altura de 35 metros, tiene las dimensiones de una catedral. La cubierta, con ocho grandes cerchas de acero que la sostienen, es un mundo en si misma, con pasarelas que la recorren y que permiten mover, subir y bajar la tramoya de los eventos.
El empresario Juan Roig es el promotor a través de la sociedad patrimonial Licampa 1617 del Roig Arena, que además de ser la casa del Valencia Basket, albergará conciertos y eventos festivos y de empresa. El recinto está llamado a revolucionar la escena musical de la ciudad y ya calienta motores. La programación arrancará con un homenaje al recordado cantante valenciano Nino Bravo el 6 de septiembre. Y ya se han agotado las entradas para los de Sabina, Camilo, Fito, Quevedo, Annuel AA o Dani Martí.
Un reportaje de LEVANTE-EMV