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El verano pasado

Dua Lipa, entre humildes persianas de lujo en Deià Lipa

Dua Lipa en Mallorca.

Dua Lipa en Mallorca. / Instagram

Matías Vallés

Matías Vallés

Gertrude Stein atrae a Deià a Robert Graves, que atrae a Kevin Ayers, que atrae a Mike Oldfield, que atrae a Richard Branson, que construye La Residencia donde se ha alojado Dua Lipa o Deià Lipa, ahora bajo la advocación hotelera de Bernard Arnault de LVMH, más rico que la suma de todos los anteriores con sus 150 mil millones de euros.

El mejor remedio contra una leve depresión consiste en escuchar el ‘Cold heart’ a dos voces de Deià Lipa y Elton John o, en su defecto, en extasiarse ante la imagen adjunta. Sobre todo por la contemplación admirada de las humildes persianas mallorquinas hasta el suelo. No existe apenas diferencia con las puertas de las casas típicas de Deià, que la cantante ha capturado en su Instagram. Con una diferencia, en La Residencia se comercializan a más de mil euros la noche.

El turismo de lujo consiste en endosar a los extranjeros pudientes los símbolos de una vida que los nativos gozaban espontáneamente, sin reparar en su mérito. De acuerdo en que cualquier icono mejora con Deià Lipa al lado, en su mezcla de ser Virgo y de albanesa. Sin embargo, las lamas estrechas de las persianas estaban al alcance de cualquier residente, solo cambian de valor y precio al reservarlas a celebridades instagramables.

A la hora de zambullirse en el mar, al jeque de Qatar le sobra el noventa por ciento de su yate ‘Al Lusail’ de 500 millones. A la hora de dormir o lo que sea que hagan las divas, Deià Lipa solo necesita envolverse en las persianas entornadas, características de una civilización que se extinguió para dejarle un hueco.

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